Desde el corazón de la Puna, la ciudad de La Quiaca abre sus puertas a una jornada inolvidable con la Primera Feria Regional, un evento que combina tradición, producción local y expresión cultural, organizado en el predio de la Juventud Católica con la coordinación de la Dirección de Cultura municipal. Gabriela Arrieguez, referente del área, hizo un llamado entusiasta a la comunidad: “Los esperamos hasta las 18 horas con un abanico de productos y espectáculos que son reflejo de nuestra identidad”.
La feria, que ya desde horas tempranas colmó las expectativas de organizadores y visitantes, se transforma en un espacio donde la economía popular se encuentra con la cultura viva de los pueblos. Desde frutas, verduras y cereales andinos —como maíz, papa tiktincha, callotes, charqui y pan casero— hasta tejidos abrigados, ollas de barro y artesanías regionales, los puestos ofrecen todo lo necesario para prepararse de cara a las celebraciones de San Santiago, Santa Ana y el Señor de los Milagros.
“Hay tejedoras que trajeron sus prendas hechas a mano, ideales para estos días fríos: medias, guantes, brazadas, todo hecho con el alma puneña. Aquí el valor no está solo en el precio, sino en el encuentro entre productor y consumidor, donde se respeta el trabajo digno y se cuida el bolsillo”, destacó Arrieguez. Esta modalidad directa de comercialización genera un impacto real en las economías familiares y refuerza los lazos comunitarios.

Pero no todo es mercado. Desde las 11 de la mañana comenzaron los concursos de Copla y Erquenchas, expresiones ancestrales que retumban en la puna como gritos de resistencia cultural. Además, un conjunto folclórico proveniente de Villazón, Bolivia, cruzó la frontera para sumarse a este gran festejo que une pueblos, historias y sonidos.
La feria se instaló como una celebración del encuentro, donde la tierra y la cultura dialogan con los sentidos. “Está completa esta feria”, dijo con alegría la coordinadora cultural, y no se equivoca: se trata de una oportunidad única para revivir los sabores, aromas y texturas de la Puna profunda, en un espacio accesible, familiar y profundamente nuestro.
El evento se desarrolla en el mini-estadio de la Juventud Católica, con entrada libre y gratuita, y se extenderá hasta las 18 horas. Desde la papa más sabrosa hasta la copla más sentida, La Quiaca revive sus raíces en comunidad, como solo un pueblo sabio sabe hacerlo: celebrando lo que tiene, compartiendo lo que es.
