El espíritu solidario que dejó su padre sigue vivo en Rodrigo Abaca, quien una vez más llegó a la Puna jujeña para acercar donaciones a distintas comunidades, manteniendo una tradición que refleja compromiso, empatía y un profundo vínculo con la región.
Desde el miércoles pasado, Abaca recorrió varias localidades llevando ayuda, y en la jornada de hoy entregó donaciones al Centro Integral Papa Francisco, que contiene a personas con capacidades especiales. Allí compartió un emotivo encuentro con los presentes, quienes agradecieron su apoyo y destacaron la continuidad de este legado solidario.

“Para mí es una de las mejores herencias que me dejó mi viejo. Siento una gran satisfacción de poder seguir lo que él empezó, tratando de dar una mano siempre en La Quiaca y en la Puna”, expresó Rodrigo en diálogo con la prensa.
El recorrido incluyó comunidades como Chalá Mayoc, Cholacor, Casti, Cerro Colorado, Mina Bélgica y Caracara, entre otras, además de hospitales y centros de salud de la región. Mañana culminará su labor en el Condor, con actividades solidarias en instituciones educativas locales.
La presencia de Rodrigo Abaca confirma que la solidaridad no tiene fronteras ni tiempos: el legado que dejó su padre sigue iluminando con esperanza a las familias puneñas.
