La comunidad de La Quiaca vive con entusiasmo el avance de la capilla sobre Ruta 5, una obra que se ha convertido en símbolo de fe, esperanza y unión. El padre Aníbal Zilly destacó los progresos alcanzados y el apoyo clave recibido por parte del municipio, que aportó mano de obra y acompañamiento en cada etapa.

“Hoy estamos contentos porque vamos a techar los cuatro salones que están arriba de la capilla. También estamos revocando el salón de abajo, y arriba falta poco: la cocina, los baños y detalles finales”, expresó el sacerdote, quien además valoró el esfuerzo de los trabajadores de electricidad y de toda la comunidad.
La obra comenzó hace más de dos años, primero con recursos propios de los vecinos, hasta que la municipalidad se sumó con materiales y personal, permitiendo acelerar un proyecto que parecía inalcanzable. “Si no, no podíamos terminar, porque los fondos que tenemos son muy escasos. La verdad que estamos muy agradecidos a la municipalidad, porque nos dio una mano muy linda”, agregó Zilly.

Aunque la capilla aún no tiene nombre, el padre adelantó que será la comunidad quien lo elija, ya que el objetivo es que este espacio se convierta en un verdadero centro pastoral para la Ruta 5, donde los vecinos puedan reunirse, participar de la catequesis y compartir celebraciones religiosas en un lugar que hasta ahora estaba aislado.
El avance de la obra representa un paso importante para toda la zona, no sólo en términos de infraestructura, sino también como signo de fe viva y organización comunitaria, con el respaldo del municipio de La Quiaca.
