El mediodía de La Quiaca tuvo hoy un significado especial para el barrio Santa Teresita. En un sencillo acto, pero cargado de emoción, el intendente Dante Velázquez dejó inaugurados 330 metros de tendido de red de agua potable, una obra largamente esperada que beneficiará a 36 familias que hasta ahora sobrevivían con provisión irregular y precaria del servicio.
La concreción de la obra fue posible gracias a un trabajo articulado entre el Municipio de La Quiaca, la empresa Agua Potable y los propios vecinos del barrio, en el marco de un convenio mixto: los habitantes aportaron recursos y gestión, mientras que el municipio y Agua Potable sumaron maquinaria, mano de obra y supervisión técnica.

“Es darle calidad de vida, es ampliar derechos que estuvieron coartados durante mucho tiempo. Si una familia no tiene agua ni luz, ¿qué expectativa de desarrollo puede tener? Esta obra viene a cerrar una brecha de desigualdad entre los que sí tienen y los que no”, expresó el intendente Velázquez durante la inauguración.
Del acarreo y los “buenos samaritanos” al agua en la canilla

Los testimonios de las familias mostraron crudamente cómo era la vida cotidiana sin agua de red:
- “Siempre había un buen samaritano que nos daba agua”.
- “Para lavar la ropa agarraba mi carrito e iba al río a lavar”.
- “Juntaba agua en un tacho para tener durante el día”.
- “Algunos vecinos me pasaban agua”.
Otra vecina relató que debían abastecer sus casas con tanques y bidones, pedir ayuda a quienes tenían vehículo para traer agua desde otros sectores, e incluso conectarse “clandestinamente” cuando no quedaba otra alternativa para cocinar, lavar o bañar a los niños.
Hoy, con la nueva red habilitada, el barrio comienza a dejar atrás años de improvisación y riesgo sanitario.
“Estamos muy agradecidos, es un servicio esencial. Hace mucho tiempo que veníamos pidiendo regularizar nuestros papeles para poder tener los servicios básicos. Ahora el agua ya es una realidad”, señaló una de las vecinas beneficiarias.

Llamado de atención a los loteos irregulares
En su mensaje, el intendente también aprovechó para hacer un fuerte llamado de atención a quienes venden lotes sin respetar la normativa vigente:
“La estafa es grandísima en la ciudad de La Quiaca. No vamos a tolerar que se sigan vendiendo terrenos sin agua, sin luz, sin cloaca, y después la gente, siendo pobre, tenga que juntar más fondos para pagar lo que otros ya cobraron. El municipio está haciendo un enorme esfuerzo, pero quienes lotean tienen que hacerse cargo y regularizar su situación”, advirtió.
En ese marco, Velázquez destacó la importancia de la interinstitucionalidad con Agua Potable y del diálogo directo con los vecinos, especialmente en las jornadas de audiencia de los días miércoles, que se han transformado en un canal clave para transformar reclamos históricos en obras concretas.

Una obra que devuelve dignidad
Para Santa Teresita, la llegada del agua potable no es sólo un avance técnico: es un paso concreto en términos de dignidad y derechos básicos.
“Hoy podemos decir que 36 familias tienen un servicio que nunca debió faltar. Es el inicio: ahora vamos por la luz, por la regularización y por más infraestructura. La unión hace la fuerza, y cuando vecinos, municipio y empresas trabajan juntos, los resultados están a la vista”, resumió una de las referentes barriales.
Con esta obra, La Quiaca reafirma un rumbo: priorizar el acceso a servicios esenciales, empezando por quienes más tiempo esperaron.
