El Centro de Alto Rendimiento (CeAR) de La Quiaca volvió a confirmar que es mucho más que un complejo deportivo: es un espacio de inclusión, integración y dignidad para toda la comunidad.
Esta vez, los protagonistas fueron las y los estudiantes con discapacidad de la Escuela de Configuraciones y Apoyo N.º 14 (ECA 14), quienes disfrutaron de una jornada completa de actividades físicas, pileta y fútbol, acompañados por sus familias y docentes.

El profesor de Educación Física Leonardo Soto explicó que la salida forma parte de un proyecto pedagógico elaborado por dos docentes de la institución, aprobado con el objetivo de acercar a los alumnos a espacios comunitarios de primer nivel como el CeAR, infraestructura municipal pensada para el alto rendimiento, pero también para garantizar el derecho al deporte de las personas con discapacidad.

En la Escuela de Configuraciones y Apoyo N.º 14, los estudiantes reciben un trato profesional, especializado y respetuoso de sus particularidades, articulando el trabajo de docentes, equipos técnicos y familias. La visita al CeAR fue una extensión concreta de ese enfoque inclusivo, trasladado al campo deportivo y recreativo.

Uno de los momentos más emocionantes fue el ingreso a la pileta climatizada.
Para muchos chicos y chicas fue la primera experiencia en una piscina. El recorrido fue claro: al principio, temor, dudas, resistencia a entrar al agua; minutos después, risas, juegos y la clásica escena de “ahora no me quiero salir”.
Soto destacó que, en estudiantes con discapacidad, estas vivencias tienen un valor doble:
no solo desarrollan habilidades motrices, sino que refuerzan la autoestima, la confianza en el propio cuerpo y la autonomía en un entorno cuidado.
La jornada continuó en la cancha de césped del CeAR, donde se organizó un encuentro futbolístico recreativo adaptado. Cada alumno participó desde sus posibilidades, respetando tiempos, ritmos y necesidades, bajo la mirada profesional de los docentes y con una consigna clara: que nadie quede afuera del juego.
Un rasgo central de la actividad fue la presencia activa de las familias: madres, padres y referentes afectivos acompañaron toda la excursión, alentando, registrando en fotos y compartiendo cada logro. Ese acompañamiento, sumado al trabajo profesional del ECA 14, consolidó una jornada en la que la inclusión no fue un discurso sino una práctica concreta.
El CeAR, como infraestructura municipal de usos múltiples, se consolida así como un dispositivo estratégico para la inclusión deportiva de personas con discapacidad en La Quiaca, abriendo oportunidades reales para que más escuelas especiales y proyectos inclusivos puedan apropiarse de este espacio.
