La Escuela Normal Primaria de La Quiaca dio un paso concreto hacia la educación ambiental aplicada: un sector del patio que hasta ahora era solo un parque en desnivel comenzará a convertirse en un jardín botánico escolar, gracias a un proyecto presentado por la docente Daniela Ramos y al acompañamiento del municipio quiaqueño.
Desde el área de Ciencias Naturales y Tecnología, Ramos trabaja con sus alumnos en la recuperación y resignificación de este espacio interno del establecimiento. La propuesta incluye el diseño del jardín, la producción de macetas, la incorporación de especies aromáticas y, sobre todo, la responsabilidad de que sean los propios chicos quienes se ocupen del cuidado y mantenimiento del lugar.

“Era un patio poco aprovechado; ahora será un aula a cielo abierto donde los estudiantes podrán aprender sobre plantas, suelo, agua y cuidado del ambiente”, explicaron desde la institución. En esa línea, el Municipio de La Quiaca colaboró con la donación de diez plantines de especies aromáticas, que inicialmente serán colocados en macetas y luego trasplantados a su ubicación definitiva dentro del futuro jardín botánico.

Además, la gestión municipal se comprometió a realizar la nivelación del terreno mediante personal de Obras y Servicios, una tarea clave para que el espacio pueda ser utilizado de forma segura y funcional. La intervención permitirá ordenar el suelo, mejorar el drenaje y preparar el área para el diseño del circuito botánico educativo.
Los alumnos ya vienen trabajando en la producción de macetas y en actividades vinculadas al cuidado del ambiente, lo que fortalece el sentido de pertenencia y la cultura del compromiso con lo público. La idea es que, de aquí en adelante, ellos sean los responsables directos del riego, la limpieza y la observación de las plantas, integrando contenidos curriculares con prácticas concretas.

La iniciativa convierte al patio de la Normal Primaria en un laboratorio vivo de educación ambiental, donde se cruzan escuela, comunidad y municipio en una misma línea de trabajo: mejorar el entorno, formar conciencia ecológica y ofrecer a las nuevas generaciones herramientas para cuidar su ciudad desde lo cotidiano.
