La Quiaca, 25 de diciembre de 2025. – Mientras la ciudad se alistaba para celebrar en la intimidad del hogar, un gesto potente de solidaridad y calidez humana se gestaba en el Comedor Mickey. La Secretaría de Desarrollo Social del Municipio concretó una Cena Solidaria Navideña que congregó a más de 150 personas, en un acto donde el plato servido fue solo el vehículo de un mensaje más profundo: nadie sobra en La Quiaca.

La velada, impregnada de un espíritu de unidad, contó con la presencia del intendente Dante Velázquez, el cura Aníbal Zilly e integrantes del gabinete municipal, quienes no solo ofrecieron, sino que compartieron la cena, sentándose a la mesa como un vecino más.
El menú, preparado con dedicación por el equipo de Desarrollo Social —un riquísimo pollo al horno con papas y ensalada— alimentó el cuerpo, pero fue el brindis del intendente Velázquez el que nutrió el alma colectiva.

Con una sensibilidad que buscó deliberadamente integrar y evitar toda marginalidad, el mandatario dirigió sus palabras como un abrazo extensivo a toda la comunidad:

“Quiero personalmente dar gracias a Dios por permitirme estar con ustedes”, comenzó, antes de extender su brindis en un gesto de inclusión conmovedor: “Por todos y cada uno de ustedes, por todos aquellos que todavía no han podido venir, por todos aquellos que están también de una u otra manera sufriendo, por aquellos que están en el hospital internado… por aquellos incluso que hoy día se encuentran tras la reja, porque son seres humanos, son personas”.

Con este acto, la gestión municipal transformó el concepto de asistencia social. No se trató solo de entregar una bandeja de comida —que también se llevó a quienes no pudieron asistir—, sino de reafirmar la pertenencia. De recordar, en la noche más familiar del año, que la comunidad es un tejido donde cada hilo, sin importar su circunstancia, es esencial.

Velázquez cerró su mensaje agradeciendo al equipo de trabajo y deseando: “Que el Niño Dios traiga en cada uno de ustedes mucho amor, mucha paz… que todos nos podamos encontrar”. Palabras que resonaron como una promesa de una ciudad más unida y humana.

Esta cena solidaria no fue un evento aislado; fue la materialización de un principio de gobierno: la sensibilidad como política pública, construyendo, desde la empatía, una Quiaca donde la dignidad y el encuentro sean el centro.
