La Quiaca, 23 de febrero del 2026 // La Quiaca volvió a demostrar que cuando decide avanzar, no espera autorizaciones. Este fin de semana, en el marco del 119° aniversario de la ciudad, el Trail de las Alturas y el Desafío Mountain Bike de las Alturas no fueron solo competencias deportivas: fueron una declaración institucional de capacidad organizativa, logística y proyección internacional.

Más de 150 competidores participaron del trail y más de 80 del mountain bike, con presencia de atletas de Bolivia (Sucre, Tarija, Villazón), Salta, Jujuy, La Quebrada y distintos puntos del país. La frontera dejó de ser límite para transformarse en puente deportivo.
El intendente Dante Velázquez hizo un balance contundente: agradeció al personal municipal que trabajó “a pulmón”, a la Dirección de Deportes conducida por Félix Galindo, al equipo del CEAR y a la Secretaría de Desarrollo Social encabezada por Analía Mur, quienes sostuvieron el despliegue operativo en recorridos de 30 y 60 kilómetros. “La vara está alta, pero tenemos recursos humanos de calidad y logística propia”, sostuvo el mandatario.

Un punto clave fue la incorporación de tecnología a través de la empresa Sport Metric, que permitió cronometraje con chips, clasificación inmediata y profesionalización del evento. “La Quiaca no puede estar ajena a este tipo de estándares”, remarcó el jefe comunal, quien ya aseguró el compromiso para trabajar en una edición ampliada en octubre, en el marco de la Manka Fiesta 2026.

Pero el mensaje político fue claro: Velázquez reclamó la integración formal de estas competencias en el calendario provincial y nacional. “No venimos a pedir participación, deben incluirnos. Tenemos infraestructura, logística y talento humano”, expresó. El planteo no es menor: La Quiaca busca consolidarse como plaza oficial de desafíos de altura con alcance nacional e internacional.
La performance de jóvenes talentos locales —como el niño Antoine, que completó 30 kilómetros y subió al podio— y la destacada actuación de competidores internacionales demuestran que la región posee condiciones naturales únicas para el alto rendimiento en altura. No es solo paisaje: es plataforma deportiva.
La conclusión es estratégica: La Quiaca ya no espera que la miren desde el centro. Corre alto, compite fuerte y exige ser considerada en las grandes agendas institucionales. El deporte de altura dejó de ser evento aislado para transformarse en política pública de desarrollo y posicionamiento territorial.
