La séptima edición de Reto Altura reunió a más de 90 participantes en La Quiaca, en una jornada de taekwondo marcada por técnica, fortaleza y espíritu de superación. La actividad, nacida en pandemia y vinculada al clima frío de la ciudad, contó con apoyo municipal y la participación de escuelas locales y visitantes de Villazón, Bolivia.
La Quiaca volvió a demostrar que su geografía, su clima y su gente pueden transformarse en identidad deportiva. Durante la mañana se realizó una nueva edición de Reto Altura, una propuesta que nació de manera sencilla durante la pandemia y que hoy ya se consolida como una actividad propia de la ciudad, con convocatoria local, regional y binacional.
Luciana Álvarez, una de las impulsoras de la iniciativa junto al instructor Ariel Corrillo, destacó que esta fue la séptima edición del encuentro. Recordó que el proyecto surgió cuando los chicos estaban en sus casas y necesitaban seguir en movimiento, entrenando y sosteniendo hábitos deportivos. Lo que comenzó como una actividad pequeña terminó convirtiéndose en una propuesta que hoy también se replica en distintos departamentos de Bolivia.
La jornada reunió a más de 90 chicos, adolescentes, adultos y danes, quienes participaron de las tradicionales roturas de hielo mediante técnicas de taekwondo. La particularidad del evento está justamente allí: los hielos son producidos aprovechando el frío característico de La Quiaca. Los propios participantes colocan bandejas afuera para que el clima haga su parte, convirtiendo una dificultad natural en herramienta deportiva.
Álvarez explicó que la actividad permite trabajar precisión, carácter y fortaleza. Cada rotura no es solo una demostración física, sino también una prueba de concentración, técnica y confianza. En el taekwondo, no se trata únicamente de golpear fuerte: se trata de saber cómo, cuándo y con qué control ejecutar cada movimiento.

Este año, además, se incorporó una nueva categoría por equipos, donde los participantes debieron sumar creatividad a las roturas. Esa propuesta le dio un condimento especial a la jornada, permitiendo que los chicos no solo mostraran técnica, sino también imaginación, coordinación y trabajo conjunto. La actividad convocó a niños desde los cuatro y cinco años, adolescentes, adultos y representantes de diferentes escuelas.
El escenario elegido también tuvo un valor simbólico. Reto Altura se desarrolló en el espacio de la Manka Fiesta, uno de los lugares culturales más importantes de La Quiaca, con el objetivo de que los chicos también puedan promocionar y poner en valor ese patrimonio local. De esta manera, deporte, cultura e identidad se encontraron en una misma jornada.
La actividad contó con apoyo de la Municipalidad de La Quiaca, que brindó sonido, autorizó el uso del espacio y acompañó con un desayuno caliente para los participantes, en una mañana marcada por las bajas temperaturas. Luciana Álvarez agradeció especialmente al intendente Dante Velázquez por el acompañamiento, y valoró la presencia de las escuelas que se acercaron, incluyendo una delegación de Villazón, Bolivia.
Más allá de los resultados, Reto Altura dejó un mensaje profundo. Álvarez remarcó que no siempre las cosas salen como uno las planifica, pero que la enseñanza del taekwondo es no rendirse y seguir hasta el final. Esa frase resume el espíritu de la jornada: en La Quiaca, el frío no detiene, forma carácter; la altura no limita, desafía; y el deporte vuelve a mostrar que también puede construir comunidad, disciplina y orgullo local.
