En el marco del Mundial de Fútbol, la Municipalidad de La Quiaca impulsó una pintada mundialista en Plaza Centenario, donde familias, niños y jóvenes llenaron de color la avenida Sarmiento para expresar su apoyo a la Selección Argentina. La actividad fue coordinada por la Dirección de Deportes, con colaboración de distintas áreas municipales.
La Quiaca. La ilusión mundialista también se vive en La Quiaca, bien al norte de la Argentina, donde el amor por la Selección se transformó en arte, color y participación comunitaria. Durante la tarde del domingo 28 de junio, Plaza Centenario fue escenario de una pintada mundialista que reunió a familias, niños y jóvenes con un mismo sentimiento: alentar a la Scaloneta y soñar con la cuarta estrella.

La jornada comenzó en una tarde gris, pero el entusiasmo de los participantes cambió el clima de la ciudad. Con pinceles, pintura y mucha creatividad, la avenida Sarmiento, en pleno ingreso a la plaza, empezó a llenarse de celeste, blanco, amarillo y negro. Los más chicos fueron protagonistas de una actividad que combinó juego, arte, fútbol e identidad nacional.

La Municipalidad de La Quiaca invitó a la comunidad a sumarse a esta propuesta artística y recreativa, pensada para vivir el Mundial desde un lugar distinto. No solo se trató de mirar un partido o esperar un resultado: se trató de expresar, desde el arte popular, lo que la Selección Argentina despierta en cada rincón del país.

La actividad fue dirigida y coordinada por la Dirección de Deportes, a cargo de Félix Galindo, junto a todo su equipo de trabajo. También colaboró el área de Espacios Verdes con la preparación de la pintura, mientras que Desarrollo Social acompañó la jornada con mandarinas para compartir con los presentes, en un gesto simple que reforzó el carácter familiar y comunitario del encuentro.
La pintada mundialista contó además con un jurado integrado por el artista plástico y muralista Piry Avelino, el artista plástico Saúl Prieto y el profesor Mariano Cruz. Ellos tendrán la responsabilidad de evaluar los trabajos y definir al equipo ganador, considerando criterios como creatividad, expresión artística y el mensaje reflejado en cada pintada.

La propuesta permitió que los niños expresaran la ilusión que genera la Selección Argentina en el corazón de todo un pueblo. La Scaloneta, Messi, la camiseta celeste y blanca y el sueño de levantar nuevamente la copa más importante del mundo estuvieron presentes en cada trazo, en cada dibujo y en cada sonrisa.
En una ciudad de frontera, donde la identidad nacional se vive con una fuerza especial, la pintada mundialista tuvo un valor simbólico profundo. La Quiaca no solo alentó a la Selección: mostró que el fútbol también puede ser encuentro, cultura, arte y pertenencia. Allí, los más chicos convirtieron la plaza en una celebración abierta de la argentinidad.
La tarde mundialista dejó una postal inolvidable: familias acompañando, niños pintando, jóvenes participando y una comunidad entera unida por los colores de la bandera. La Quiaca volvió a demostrar que cuando se trata de alentar a la Argentina, el sentimiento llega hasta el último rincón del país y se expresa con la misma pasión: desde la cancha, desde la plaza o desde un pincel.
