La comunidad de Abra Pampa vivió horas de profunda angustia tras la desaparición de un niño de 2 años y medio en la zona de Tabladitas, a unos 7 kilómetros de la ciudad. El caso activó un importante protocolo de búsqueda en el que trabajaron de manera conjunta el Ministerio Público de la Acusación, la Policía de la Provincia, bomberos y vecinos de la zona. El menor fue encontrado cerca de las 3 de la mañana, luego de varias horas de rastrillaje en plena puna.
La Quiaca, 12 de marzo del 2026 // Un fuerte operativo de búsqueda mantuvo en vilo a la comunidad de Abra Pampa luego de que se denunciara la desaparición de un niño de apenas 2 años y medio en la zona de Tabladitas, en un caso que movilizó a autoridades judiciales, fuerzas de seguridad y a una gran cantidad de vecinos que se sumaron solidariamente al rastrillaje.
El fiscal Alberto Mendivil, junto a la ayudante fiscal Rosa Martínez y el comisario mayor Ariel Marcial, brindaron detalles del procedimiento que se activó tras la denuncia radicada en la Seccional 16.
Según explicó el fiscal, la denuncia fue recibida alrededor de las 20 y pico de la noche, aunque la desaparición se habría producido aproximadamente a las 18:30. A partir de ese momento se puso en marcha el protocolo correspondiente. “Se activa un protocolo de búsqueda y se pone absolutamente en movimiento todos los recursos humanos y materiales necesarios para la búsqueda de este menor”, señaló Mendivil.
La desaparición se produjo en el domicilio familiar, en Tabladitas, una zona rural ubicada a unos 7 kilómetros de Abra Pampa, con una geografía compleja, atravesada por quebradas, cauces y sectores de difícil acceso. Esa situación encendió aún más la alarma, dada la corta edad del niño y las bajas temperaturas de la noche puneña.
La ayudante fiscal Rosa Martínez explicó que la madre se encontraba en un fuerte estado de shock, por lo que la información inicial era escasa. De acuerdo con el primer relato, la mujer habría ingresado unos momentos al baño y, al salir, ya no encontraba a su hijo. “Teniendo en cuenta la hora también, un nene muy chiquitito, que baja la temperatura, entonces estábamos corriendo un riesgo de que al nene le pueda pasar algo”, sostuvo.
A partir de allí se desplegó un procedimiento de gran magnitud. La Regional policial puso a disposición efectivos de infantería, personal de la Seccional 16, bomberos de La Quiaca y Abra Pampa, unidades móviles, motovehículos y equipos tecnológicos. También se sumó la unidad K9, especializada en rastreo con perros.

El comisario mayor Ariel Marcial indicó que se organizaron cuadrillas para cubrir la mayor cantidad de terreno posible, con apoyo de sistemas de geolocalización. “Se desarrolló un diagrama para poder cubrir la mayor cantidad de sectores posible”, explicó, al tiempo que destacó que los primeros en llegar fueron los efectivos de servicio, a los que luego se sumó personal franco y numerosos vecinos.
La colaboración comunitaria fue decisiva. Cerca de 200 personas participaron en la búsqueda, organizadas por grupos junto al personal policial. Los vecinos, conocedores de la zona y de sus relieves, aportaron una ayuda clave en un territorio extenso, oscuro y hostil.

Finalmente, alrededor de las 3 o 4 de la mañana, una cuadrilla recibió el aviso de que algunos vecinos habían escuchado movimientos en uno de los sectores rastrillados. Al acercarse, lograron encontrar al menor, que estaba caminando, a una distancia aproximada de 5 kilómetros del domicilio. El niño había atravesado un terreno difícil, con quebradas y cauces.
El hallazgo fue recibido con enorme alivio. El fiscal Mendivil subrayó no sólo la eficacia del protocolo, sino también la importancia del trabajo articulado entre las autoridades y la comunidad. “La única manera de dar resultados positivos, ser más eficientes y efectivos, en este caso, es trabajo conjunto de todos los que tenemos la obligación, de las autoridades que intervenimos en estas situaciones y también de la comunidad”, afirmó.
Mendivil también dejó una reflexión cargada de emoción por la dimensión del episodio: “Yo quiero que ustedes se imaginen un menor de 2 años, 2 años y medio, caminando en plena puna, no estamos hablando de una ciudad, de una zona urbanizada… estamos hablando en plena puna, con la inmensidad del territorio, la oscuridad, a merced de algún animal”.
El niño fue trasladado para observación al hospital de Abra Pampa, donde quedó junto a su madre, mientras la comunidad respiró aliviada tras una noche dramática que mostró el valor de la reacción inmediata, la organización institucional y la solidaridad de todo un pueblo.
