A 50 años del golpe militar de 1976, La Quiaca conmemoró el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia con un acto cargado de reflexión, compromiso democrático y sentido histórico. Pero la ciudad no se quedó solo en el homenaje: en tiempos de apagón cultural y de intentos por vaciar de contenido la memoria colectiva, La Quiaca reafirma una política de Estado basada en el despertar cultural, con el Complejo Cultural recientemente presentado en su primera etapa y con expresiones artísticas que siguen multiplicándose como prueba de un nervio democrático que no se apaga.
La Quiaca, 24 de marzo del 2026 // La ciudad de La Quiaca volvió a dar una señal profunda de madurez cívica. Este 24 de marzo, al cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, el municipio realizó el acto por la Memoria, la Verdad y la Justicia en la Plaza Centenario, convocando a la comunidad a una jornada de reflexión colectiva sobre el valor de la democracia y la necesidad de sostener viva la conciencia histórica.

La ceremonia fue encabezada por la vicepresidenta del Concejo Deliberante, Lic. Trinidad Taboada, y contó con la presencia de instituciones escolares, del hospital Dr. Jorge Uro, miembros del gabinete municipal y vecinos, en una muestra de compromiso institucional con la memoria, la democracia y la construcción de una sociedad más justa.

Durante el acto se remarcó que esta fecha no debe ser vivida solo como recuerdo del horror, sino como una oportunidad para pensar los pilares fundamentales de la vida en comunidad. La democracia, se señaló, no es apenas un sistema electoral: es una forma de convivencia que exige respeto, verdad, justicia y la capacidad de sostener diferencias sin destruir al otro.

Y allí aparece un dato central para entender el presente de La Quiaca. En medio de un escenario nacional donde muchas veces se percibe un apagón cultural, la ciudad elige responder con más memoria, más cultura y más comunidad. No es casual que, al mismo tiempo que reafirma el compromiso con la democracia, avance también con una política de fortalecimiento cultural, visible en la reciente presentación de la primera etapa del Complejo Cultural La Quiaca, una obra pensada como espacio de encuentro, expresión y proyección para toda la comunidad.

Esa decisión no es decorativa. Tiene un sentido político profundo. Porque donde la cultura florece, la democracia respira. Donde hay arte, memoria e identidad, resulta más difícil que prosperen el olvido, la indiferencia y la violencia. La Quiaca parece haber comprendido algo esencial: que la memoria no se conserva solo con discursos, sino también con instituciones, con espacios vivos, con jóvenes participando, con expresiones culturales multiplicándose y con una ciudadanía que no se resigna a perder su voz.

Tras el acto, vecinos e instituciones depositaron una ofrenda a los desaparecidos de La Quiaca en la Plazoleta de la Memoria, en uno de los momentos más sentidos de la jornada. Ese gesto cerró una conmemoración que no miró al pasado con melancolía, sino con responsabilidad.
A 50 años del golpe, La Quiaca levanta una bandera clara: no habrá apagón cultural mientras haya un pueblo dispuesto a recordar, crear y defender la democracia. Desde el extremo norte, la ciudad vuelve a decir que la memoria está viva, que la cultura no se rinde y que el futuro todavía puede construirse con verdad, justicia y dignidad.
