La ciudad de La Quiaca vivió una jornada de profunda fe popular con la celebración del Domingo de Ramos, que marcó el inicio de la Semana Santa. El intendente Dante Velázquez participó de la bendición de los ramos en la intersección de avenida La Madrid y avenida La Dignidad, acompañando a la comunidad católica en una de las expresiones más sentidas del calendario cristiano.

La Quiaca, 29 de marzo del 2026 // La Quiaca volvió a encontrarse con una de sus tradiciones más conmovedoras y significativas: el Domingo de Ramos, puerta de entrada a la Semana Santa y momento de recogimiento, esperanza y renovación espiritual para el pueblo creyente. En ese marco, el intendente Dante Velázquez participó de la celebración litúrgica junto a vecinos, familias y fieles que se congregaron para vivir una mañana de fe en comunidad.
La actividad comenzó en la intersección de avenida La Madrid y avenida La Dignidad, donde el cura párroco Aníbal Zilly realizó la bendición de los ramos, en una escena cargada de simbolismo cristiano. Con palmas y ramas en alto, los fieles recordaron la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, en una ceremonia que unió oración, identidad popular y sentimiento religioso en el corazón de la ciudad.

El acompañamiento del intendente Dante Velázquez dio un marco institucional a una celebración que excede lo protocolar y toca fibras profundas en la vida espiritual de la comunidad quiaqueña. Su presencia reflejó también el valor que tienen estas fechas para un pueblo que conserva con fuerza sus costumbres, su devoción y el sentido colectivo de las manifestaciones de fe.
Luego de la bendición, la columna de fieles avanzó acompañando la procesión hasta la iglesia Perpetuo Socorro, donde se celebró la santa misa. Allí, entre cantos, plegarias y reflexión, la comunidad dio inicio formal a una semana central para el cristianismo, marcada por el llamado a la humildad, la conversión interior y la memoria viva de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

La escena dejó una imagen potente de La Quiaca: un pueblo que camina unido en la fe, que honra sus raíces cristianas y que vuelve a poner en el centro los valores del encuentro, la esperanza y la fraternidad. En tiempos de incertidumbre y dificultades, Semana Santa se presenta también como una invitación a mirar hacia adentro, a recuperar el sentido del amor al prójimo y a sostener la vida comunitaria desde la espiritualidad.
Con esta celebración del Domingo de Ramos, La Quiaca abrió una Semana Santa que promete convocar a numerosos fieles en cada una de sus actividades litúrgicas. La fe popular, una vez más, se hizo presente en las calles y en el templo, reafirmando que el mensaje de Cristo sigue vivo en el corazón de su pueblo.
