El Hogar de Ancianos de La Quiaca vivió una de esas jornadas que dejan huella en el corazón de una comunidad. Con una participación que superó las expectativas, el Vía Crucis realizado el pasado fin de semana reunió a doctrinas, barrios, familias, niños, jóvenes y adultos mayores en una manifestación profunda de fe y tradición. La hermana Pascuala Gerónimo destacó el balance altamente positivo de la actividad y convocó a toda la comunidad a participar del Vía Crucis central del próximo Viernes Santo, tras la celebración de las 15 horas en la parroquia.
La Quiaca, 31 de marzo del 2026 // La fe volvió a caminar por las calles de La Quiaca con la fuerza serena de la memoria, el sacrificio y la esperanza. El Vía Crucis organizado por el Hogar de Ancianos, con el acompañamiento de la hermana Pascuala Gerónimo, dejó un balance profundamente positivo y confirmó que cuando una comunidad se une detrás del mensaje de Cristo, el resultado no es solamente una ceremonia: es un acontecimiento espiritual que conmueve, hermana y renueva.
Desde el Hogar de Ancianos destacaron que la convocatoria fue amplia y emotiva, con participación de numerosas comunidades y doctrinas de la región, pero también con una presencia valiosa de familias completas, donde se vio caminar juntos a niños, jóvenes y mayores. Para los abuelos del hogar, la experiencia tuvo además un valor especial: no solo acompañaron una expresión de fe, sino que pudieron revivir sus tradiciones religiosas y transmitirlas a las nuevas generaciones.
Allí radicó una de las escenas más poderosas de la jornada. Los adultos mayores no estuvieron al margen ni como simples observadores. Fueron parte viva de una cadena espiritual que une pasado y presente. En cada oración, en cada estación, en cada gesto de recogimiento, volvió a latir una verdad sencilla pero inmensa: cuando un pueblo recuerda la Pasión de Cristo, también recuerda el sentido del amor, del sufrimiento compartido y de la redención.
La hermana Pascuala Gerónimo valoró especialmente ese cruce intergeneracional que se produjo durante la actividad. El hecho de que tantos chicos y jóvenes se hayan sumado no solo aportó vitalidad a la jornada, sino que permitió que los mayores se sintieran escuchados, acompañados y reconocidos en su papel como transmisores de fe. En tiempos donde tantas veces la prisa del mundo parece arrasar con la memoria, el Vía Crucis del Hogar se convirtió en una catequesis viva, caminada y sentida.

Otro aspecto destacado fue el trabajo articulado con los centros vecinales, que asumieron la preparación de las estaciones. Ese compromiso barrial fortaleció la dimensión comunitaria del Vía Crucis y le dio a la jornada una impronta profundamente popular. No fue solo una actividad del Hogar: fue una obra colectiva, donde distintos sectores de la ciudad se unieron para construir un mismo camino de fe.
Desde la organización subrayaron que la respuesta de la comunidad superó las expectativas y consolidó la propuesta como un espacio de encuentro, reflexión y participación activa. Esa masiva presencia dejó en claro que La Quiaca sigue teniendo una profunda raíz cristiana y que, en Semana Santa, esa raíz vuelve a aflorar con intensidad.
La hermana Pascuala también expresó su emoción por el Vía Crucis viviente organizado por el municipio, destacando la entrega de quienes participaron y la profundidad con la que fueron representados los momentos de la Pasión. Esa valoración muestra que, más allá de los formatos, la ciudad viene viviendo una Semana Santa con fuerte compromiso espiritual y comunitario.
Finalmente, desde el Hogar de Ancianos se renovó la invitación a toda la población para participar del Vía Crucis central del próximo Viernes Santo, que se realizará luego de la celebración de las 15 horas en la parroquia. La convocatoria busca que más vecinos se sumen a vivir este tiempo con fe, recogimiento y compromiso cristiano.
Porque Semana Santa no es solo calendario. Es memoria del dolor y de la entrega. Es cruz, pero también esperanza. Y en La Quiaca, gracias al testimonio de los abuelos, al trabajo de la hermana Pascuala Gerónimo y al acompañamiento de toda la comunidad, esa esperanza volvió a ponerse en marcha.
