El presidente del Concejo Deliberante, arquitecto Hugo Barro, a cargo momentáneamente del Ejecutivo municipal, destacó el trabajo conjunto con la Policía y el Gobierno provincial. También se refirió a la situación de los concejales que aún no asumieron y defendió la importancia del Complejo Cultural Manka Fiesta.
La Quiaca, 27 de abril del 2026 // El presidente del Concejo Deliberante de La Quiaca, arquitecto Hugo Barro, se encuentra a cargo del Ejecutivo municipal por ausencia del intendente Dante Velázquez y participó del acto de entrega de nuevas unidades móviles para la Policía local.
Barro valoró el acompañamiento institucional y remarcó que la llegada de móviles y motocicletas representa una necesidad concreta para una ciudad en crecimiento. “Es algo lindo para La Quiaca. Se están viendo últimamente buenas cosas”, expresó, al destacar que el fortalecimiento de la seguridad debe continuar con más recursos y presencia en el territorio.
Consultado por la situación de los concejales que aún no asumieron, confirmó que el Concejo mantuvo una reunión con el asesor legal y que viajarían a San Salvador de Jujuy para recibir instrucciones. “Vamos a hacer lo que la Justicia dictamine. Acá no hay una cuestión personal ni política”, afirmó.
El titular del cuerpo deliberativo sostuvo que la intención es cuidar la institucionalidad del Concejo y actuar conforme a las indicaciones legales. Además, anticipó que este jueves se realizará la sesión correspondiente, donde podrían definirse nuevos pasos.
Barro también se refirió a la reciente inauguración del Complejo Cultural Manka Fiesta, obra que calificó como importante y de alto valor para la ciudad. “Criticar algo que es bueno para La Quiaca me parece criticar por criticar”, señaló.
En ese sentido, pidió cuidar el nuevo espacio y aprovecharlo para actividades culturales, funciones de cine, teatro, espectáculos y propuestas educativas. “Se ve algo de otro nivel en La Quiaca. Es una obra de los quiaqueños”, sostuvo.
Para Barro, el complejo coloca a la ciudad en otro lugar y representa una oportunidad para fortalecer la vida cultural y comunitaria. Su mensaje fue claro: más allá de las diferencias políticas, las obras que benefician al pueblo deben ser valoradas, cuidadas y puestas al servicio de la comunidad.
