La histórica comparsa y club Los Gardelitos de La Quiaca celebró sus 31 años de vida con un asado en el predio de la terminal de ómnibus. Sus integrantes, trabajadores que día a día cargan y descargan los bultos de los pasajeros, sostienen con esfuerzo a 45 familias y son parte esencial de la vida social, deportiva, laboral y cultural de la ciudad fronteriza.
La Quiaca. La ciudad de La Quiaca celebra junto a una de sus organizaciones más queridas: Los Gardelitos, una comparsa que también es club, espacio deportivo, organización social y grupo de trabajadores de la terminal de ómnibus. Este año cumplen 31 años de historia, desde aquel inicio en 1995 hasta este 2026, sosteniendo una identidad construida con esfuerzo, compañerismo y pertenencia.
Los Gardelitos no son solamente una agrupación de carnaval. Son también parte de la vida cotidiana de la terminal quiaqueña, donde sus integrantes trabajan de lunes a lunes, muchas veces de sol a sol y también durante la noche, ocupándose de cargar y descargar los bultos de los pasajeros. En ese trabajo silencioso, muchas veces precarizado, se sostiene el ingreso de decenas de hogares.
Luis Paredes, uno de los integrantes históricos y fundadores que aún permanece activo, destacó la emoción de llegar a un nuevo aniversario. “Son 31 años, de 1995 a 2026. Seguimos luchando acá en la terminal, haciendo un esfuerzo tanto por el pueblo como por la comparsa y la organización que tenemos”, expresó.
Actualmente, alrededor de 45 familias dependen de esta actividad en la terminal. Son trabajadores que forman parte del movimiento social y económico de la frontera, pero que también sienten de manera directa el impacto de la crisis que atraviesa Bolivia, país hermano con el que La Quiaca mantiene una relación diaria y profunda.
Paredes explicó que la situación laboral se encuentra “bastante floja” debido a los paros, bloqueos y dificultades del lado boliviano. “Nosotros vivimos de la gente que viene de Bolivia, trabajamos con esa gente, así que está bastante flojo el tema laboral”, señaló, reflejando cómo los problemas de la frontera golpean directamente en el bolsillo de los trabajadores.

Pese a las dificultades, Los Gardelitos siguen sosteniendo su club, su comparsa y su presencia deportiva. Según relató Luis, el grupo participa fin de semana tras fin de semana en actividades vinculadas al deporte y continúa trabajando para que esta institución popular no se pierda. “Estamos luchando día a día, tratando de salir adelante”, afirmó.
El aniversario fue celebrado con un asado y un brindis en el predio de la terminal quiaqueña, en un encuentro sencillo pero cargado de sentimiento. La convocatoria estuvo dirigida a todos los integrantes de la familia Gardelitos, incluidos aquellos que por distintas razones no pudieron estar presentes desde temprano.
Durante la celebración también hubo un momento especial para recordar a quienes fueron parte de los comienzos y ya no están físicamente. Paredes mencionó con afecto a Arturo Vázquez y Rubén Cruz, dos referentes vinculados al nacimiento de Los Gardelitos, recordados por su aporte a la historia de la comparsa, el club y el ambiente deportivo de la ciudad.
“Siempre los recordamos. Vamos a brindar por ellos y, si se nos da la oportunidad, iremos al cementerio a dejar unas flores”, expresó Luis, marcando el profundo sentido de memoria y respeto que mantiene viva la organización.
Los Gardelitos son ejemplo de trabajo, humildad y aporte comunitario. En la terminal cumplen una tarea esencial para los pasajeros; en el carnaval llenan de color las calles; en el deporte sostienen participación y compañerismo; y en lo social mantienen abiertas las puertas para quienes quieran sumarse.
Por eso, a 31 años de su creación, La Quiaca tiene motivos para reconocerlos. No solo por su historia festiva, sino por su rol cotidiano, por el esfuerzo de sus trabajadores y por el valor de una organización que acompaña a la comunidad desde el trabajo, la alegría y la solidaridad.
“Que sigan apoyando este club y esta comparsa. Nosotros seguimos teniendo las puertas abiertas para que se sumen”, expresó Paredes, en nombre de una familia que ya forma parte de la identidad popular de La Quiaca.
