En un acto que combinó saber, identidad y vocación comunitaria, la Escuela Normal de La Quiaca dio inicio a su Feria de Ciencias 2025 con la participación activa de estudiantes de todos los niveles, autoridades locales y fuerzas vivas. La inauguración marcó no solo un compromiso con el conocimiento, sino también con la raíz cultural profunda del territorio: la tola, una planta autóctona de la Puna, fue protagonista de uno de los proyectos más celebrados.
Sabiduría ancestral hecha ciencia escolar
Bajo el título “Sabiduría Oculta”, los alumnos Valentina Nicol Angulo y Nehuel Agustín Cruz del primer y segundo año presentaron una investigación interdisciplinaria sobre la tola, destacando su valor como patrimonio cultural, ecológico y medicinal. “Nos sorprendió que muchas personas la conocían como leña, pero no sabían que también tiene propiedades curativas”, explicó Valentina con entusiasmo. Nehuel añadió: “A partir de entrevistas descubrimos que puede usarse para el dolor de estómago, de huesos, e incluso para curar verrugas. También sirve para teñir lana, fabricar escobas y construir viviendas. Fue increíble aprender todo eso”.
El proyecto, que surgió como una idea tecnológica para fabricar una crema medicinal a base de tola, mutó hacia un enfoque desde las ciencias sociales, ante la imposibilidad de realizar estudios de laboratorio en esta primera etapa. Según explicaron docentes acompañantes, el cambio permitió ahondar en la dimensión simbólica y ambiental de esta planta, que forma parte del ecosistema puneño y de las prácticas culturales de las comunidades originarias.
Una comunidad educativa viva y comprometida
La apertura de la feria contó con la presencia de invitados especiales, entre ellos autoridades escolares y representantes municipales. La jornada estuvo acompañada por la banda de música local y se desarrolló en un clima de celebración del conocimiento y la identidad regional. “El apoyo del municipio ha sido fundamental. Están presentes con un stand institucional y eso nos alegra profundamente”, comentó una docente organizadora.
Además de la investigación escrita, el proyecto incluyó expresiones artísticas y matemáticas: poemas dedicados a la tola, ilustraciones hechas por los estudiantes y gráficos que ayudaban a dimensionar el impacto ecológico de la planta.

Educación con raíz puneña
La experiencia relatada por los estudiantes y sus docentes deja una enseñanza profunda: la ciencia también se construye desde la memoria, la entrevista, el vínculo con los mayores, la observación del entorno y el amor por lo propio. En una Argentina que enfrenta desafíos crecientes, iniciativas como esta nos recuerdan que hay un faro educativo que sigue iluminando el futuro desde los bordes del mapa, con estudiantes que investigan, comunidades que acompañan y escuelas que abrazan su territorio.
Valentina lo resumió con una frase que resonó fuerte en la apertura:
“Queremos que todos en La Quiaca conozcan la tola, no solo como leña, sino como parte de lo que somos”.
La Feria de Ciencias continúa esta semana con otros proyectos destacados y será el punto de partida para nuevas investigaciones que nutren la identidad y el conocimiento desde el corazón de la Puna.
