En el corazón de la Puna jujeña, entre los vientos secos y las alturas que rozan el cielo, sobrevive una planta silenciosa, generosa y profundamente simbólica: la Tola. Conocida científicamente como Parastrephia lepidophylla, este arbusto rústico y aromático crece en altitudes extremas, allí donde muy pocas especies logran prosperar.
Más que un simple arbusto, la Tola ha sido, durante generaciones, sostén de las familias puneñas. Su madera se usa como combustible, sus ramas sirvieron históricamente para construir techos y cercos, con ellas se confeccionan escobas, y de sus hojas se extraen infusiones medicinales que alivian dolores estomacales, el reuma, las verrugas y el resfrío. Además, se emplea para teñir lana y posee un valor clave en la preservación del suelo y el equilibrio ecológico.
En la reciente Feria de Ciencias organizada por la Escuela Normal de La Quiaca, este conocimiento ancestral fue revalorizado por un grupo de estudiantes de primer y segundo año, quienes bajo el título “Sabiduría Oculta”, presentaron una investigación que combinó entrevistas comunitarias, saberes locales y expresiones artísticas. A través de un proceso colectivo de exploración, descubrieron que muchas personas conocen la Tola por su uso en los fogones, pero ignoran su amplio poder curativo y su rol cultural profundo.
Como parte del proyecto, la estudiante Angulo Valentina Nicol ofreció un poema que nació del respeto y la admiración por este símbolo puneño, y que compartimos a continuación:
“Sabiduría oculta”
La puna se alza firme con valor,
un arbusto que abraza el frío y el calor.
La tola, un regalo de la tierra y el sol,
combustible y abrigo que nos ayuda a conocer.En fogones humeantes, su leña es fiel,
y el aroma que emana es dulce como la miel.
Reflexión final
El poema, breve y emotivo, revela la conexión entre naturaleza, cultura y vida cotidiana. Con palabras simples pero profundas, Valentina condensa siglos de experiencia transmitida por abuelos y comunidades rurales, recordándonos que en lo pequeño, muchas veces, habita lo sagrado.
Hoy, cuando los desafíos ambientales y culturales amenazan la biodiversidad y la identidad regional, la Tola emerge como un símbolo que invita a conservar, aprender y transmitir. Esta planta no solo enciende los fuegos de la cocina: enciende también la conciencia de que lo autóctono tiene un valor incalculable.
