La Quiaca amaneció este 23 de agosto envuelta en emoción, música y sentimiento patrio. A 214 años del Éxodo Jujeño, la Municipalidad encabezó junto al intendente Dante Velázquez la tradicional Diana de Honor, acompañada por la Banda de Música, el gabinete municipal y el comandante principal de Gendarmería Nacional, Eduardo Salazar. El recorrido por las calles de la ciudad, el izamiento de la bandera en el edificio municipal y el cierre con api y tortillas en el Hotel de Turismo marcaron el inicio de una jornada cargada de identidad jujeña.

Las primeras luces del día encontraron a La Quiaca bajo el frío característico de la Puna, pero también bajo el sonido de trompetas que rompieron el silencio de la mañana. La Diana de Honor volvió a recorrer las arterias de la ciudad como uno de los rituales más entrañables de cada 23 de Agosto, recordando aquella gesta en la que el pueblo jujeño abandonó hogares, bienes y tierras para no dejar recursos al ejército realista y contribuir a la causa de la independencia.
El intendente Dante Velázquez encabezó la comitiva junto al comandante principal Eduardo Salazar, autoridades municipales e integrantes de la Banda de Música. El paso por distintos sectores de La Quiaca convirtió la conmemoración en una presencia viva en las calles, llevando el homenaje fuera de los escenarios protocolares y acercándolo a una comunidad que desde muy temprano comenzó a vivir el Día Magno de Jujuy.

Uno de los momentos centrales se produjo con el izamiento de la Bandera Nacional en el edificio municipal, un gesto cargado de simbolismo en una ciudad ubicada en el extremo norte argentino. Desde allí, el homenaje adquirió una dimensión especial: recordar el Éxodo desde La Quiaca es hacerlo precisamente desde una frontera que todos los días reafirma pertenencia, soberanía e identidad nacional.
El recorrido culminó en el Hotel de Turismo, donde los participantes compartieron el tradicional api acompañado por tortillas, recuperando también sabores profundamente vinculados con la cultura puneña. Después de la solemnidad de los actos, el encuentro permitió reunir autoridades, músicos y miembros de la comunidad alrededor de una mesa sencilla, transformando la memoria histórica en una experiencia colectiva.

Así comenzó La Quiaca este 23 de Agosto: con frío, música, bandera y memoria. La Diana de Honor volvió a recordar que el Éxodo Jujeño no pertenece únicamente a los libros de historia, sino a una identidad que se renueva cada año. A 214 años de aquella renuncia extraordinaria por la Patria, la puerta norte de la Argentina volvió a decir presente: Viva Jujuy, viva La Quiaca y viva el pueblo que hizo posible la libertad.
