Este 28 de junio, desde las 09:00, el escenario Pantaleón Barrojo del predio de la Manka Fiesta será sede de una nueva edición del Desafío de las Alturas, una competencia de habilidades marciales que ya se convirtió en una propuesta única de La Quiaca. El evento consiste en romper placas de hielo formadas naturalmente por las bajas temperaturas de la Puna, a más de 3.400 metros sobre el nivel del mar. Participarán cerca de 100 alumnos, con presencia de delegaciones locales y de Villazón.
La Quiaca. La Quiaca se prepara para vivir una jornada deportiva distinta, cargada de técnica, disciplina, potencia y una fuerte identidad puneña. Este 28 de junio, desde las 09:00, se realizará la séptima edición del Desafío de las Alturas, una competencia de habilidades marciales que tendrá como escenario el predio de la Manka Fiesta, en el espacio Pantaleón Barrojo.
La propuesta nació durante la pandemia, primero de manera virtual, y con el paso de los años fue creciendo hasta consolidarse como un evento presencial que convoca a alumnos, instructores, familias y público en general. En esta nueva edición se espera la participación de cerca de 100 alumnos, con presencia de representantes de La Quiaca y también de Villazón, fortaleciendo el vínculo deportivo y cultural de la frontera.
El desafío tiene una característica que lo vuelve especial: los participantes deberán romper placas de hielo que se forman naturalmente gracias a las bajas temperaturas de la zona. La altura de La Quiaca, ubicada a más de 3.400 metros sobre el nivel del mar, permite que el propio clima puneño sea parte de la competencia, convirtiendo al evento en una experiencia única en Argentina y Bolivia.
Ariel Corrillo, instructor de Taekwon-Do e impulsor de la propuesta, destacó que el evento combina disciplina marcial con identidad territorial. “Las placas se fabrican con el mismo clima de La Quiaca, con el frío de la Puna. Eso es lo que hace interesante al desafío y lo que atrae a muchas personas. No es solamente romper hielo: es demostrar técnica, concentración, potencia y respeto por cada movimiento”, expresó.

La competencia estará organizada por categorías y niveles, cuidando siempre la integridad de cada participante. Habrá niños muy pequeños, incluso de 4 o 5 años, que realizarán rupturas con placas de menor grosor, adaptadas a su edad y condición. En todos los casos, los instructores evaluarán que cada alumno utilice correctamente sus herramientas de ataque y ejecute la técnica de manera segura.
Corrillo explicó que se tendrán en cuenta distintas modalidades. Por un lado, las técnicas de potencia, donde los participantes podrán intentar romper varias placas de hielo. Por otro, las técnicas de habilidad, que incluyen saltos, distancia, obstáculos y movimientos más complejos. “Se va a evaluar que la ruptura se haga con la herramienta correcta y que cada técnica muestre la máxima expresión de lo que el alumno puede realizar”, señaló.
Cada participante recibirá una medalla por formar parte del desafío, mientras que también habrá reconocimientos especiales para los ganadores. En esta edición se sumará además una exhibición por equipos, donde el mejor grupo se llevará un trofeo, incorporando una mirada colectiva al trabajo marcial.
El horario temprano de inicio responde a una razón práctica: conservar el material de competencia. Al tratarse de placas de hielo natural, el evento debe realizarse por la mañana para evitar que el aumento de temperatura afecte las condiciones de la prueba. Por eso, la organización convocó al público a acompañar desde temprano y disfrutar de una jornada singular en el corazón de La Quiaca.
El Desafío de las Alturas no es solamente una competencia deportiva. También es una forma de mostrar cómo La Quiaca puede transformar sus condiciones geográficas y climáticas en identidad, espectáculo y atractivo cultural. En una ciudad que busca plantarse ante el mundo desde su frontera, su altura y su fuerza comunitaria, este evento demuestra que la Puna también puede ser escenario de propuestas únicas.
Con disciplina, frío, hielo, técnica y coraje, la séptima edición del Desafío de las Alturas promete volver a reunir a familias, deportistas y visitantes en una jornada donde cada ruptura será también una demostración de superación. La consigna resume el espíritu del evento: romper límites, crecer en confianza y demostrar que La Quiaca tiene fuerza propia para seguir elevando sus desafíos.
