El barrio 6 de Junio vivió una tarde especial con el inicio de un merendero comunitario impulsado por la vecina Sandra Vilte y acompañado por la Municipalidad de La Quiaca a través del área de Desarrollo Social. Con más de 20 niños y niñas, chocolate caliente, buñuelos y muchas sonrisas, la presidenta barrial Alejandra Coloque agradeció al intendente Dante Velázquez y al equipo social por responder a una necesidad concreta de la comunidad.
El barrio 6 de Junio de La Quiaca cumplió un sueño largamente esperado: poner en marcha un merendero para acompañar a los niños y niñas del sector. La iniciativa nació desde la propia comunidad, fue planteada por la vecina Sandra Vilte durante el aniversario barrial y encontró una respuesta inmediata del intendente Dante Velázquez, quien se comprometió a acompañar el pedido.

Este primer encuentro tuvo todo el valor de las cosas simples y profundas. Más de 20 niños y niñas compartieron chocolate caliente con buñuelos, en una tarde marcada por sonrisas, cercanía barrial y un viento suave típico de la Puna jujeña. Allí, donde muchas veces las necesidades se sienten con fuerza, la presencia del merendero significó mucho más que una merienda: fue un gesto de cuidado comunitario.
La presidenta del barrio, Alejandra Coloque, expresó su agradecimiento al municipio y al área de Desarrollo Social por cumplir con los niños del barrio. También destacó el compromiso de la vecina Sandra Vilte, quien fue quien acercó la propuesta al intendente y sostuvo la importancia de contar con un espacio donde los chicos puedan compartir, alimentarse y sentirse acompañados.

Desde el municipio, la puesta en marcha del merendero se realizó a través de Desarrollo Social, área que viene trabajando en distintos sectores de La Quiaca con acciones de acompañamiento territorial. En este caso, la respuesta permitió transformar un pedido vecinal en una realidad concreta, nacida desde el diálogo entre la comunidad y el Estado municipal.
La escena dejó una imagen poderosa: niños reunidos alrededor de una merienda, familias acompañando y vecinos organizados para cuidar a los más pequeños. En tiempos donde muchas familias atraviesan dificultades económicas, este tipo de espacios cumplen una función social importante, porque ayudan a contener, acompañar y fortalecer los vínculos barriales.
El merendero del barrio 6 de Junio también muestra el valor de escuchar a los vecinos. Una propuesta realizada en una fecha significativa para el barrio terminó convirtiéndose en una acción concreta. Sandra Vilte planteó una necesidad, el intendente respondió afirmativamente y Desarrollo Social acompañó la organización para que el espacio comenzara a funcionar.
Para La Quiaca, estas iniciativas tienen un sentido profundamente comunitario. En la Puna, donde el clima, las distancias y la situación económica muchas veces exigen más esfuerzo, la solidaridad barrial se vuelve una herramienta fundamental. Cuando el municipio acompaña esas redes de cuidado, el impacto llega directamente a quienes más lo necesitan.
Con chocolate, buñuelos y sonrisas, el barrio 6 de Junio abrió una nueva etapa. El merendero no solo alimenta: también reúne, protege, contiene y afirma que los niños deben estar en el centro de las prioridades. En esa tarde sencilla y emotiva, la comunidad sintió que una promesa se cumplió y que un sueño barrial empezó a caminar.
