El Complejo Cultural de La Quiaca recibió a la compañía itinerante Puro Lío de Títeres, que presentó la obra Sembrar la Tierra, una propuesta pensada para las infancias y atravesada por la agroecología, el vínculo con la Pachamama y valores como compartir, respetar y habitar los espacios comunitarios. Sus integrantes, Julieta Guevara y Rodrigo Fedele, destacaron especialmente la respuesta de los niños quiaqueños y el acompañamiento de la Municipalidad.

La propuesta llegó a La Quiaca luego de pasar por Tilcara y San Salvador de Jujuy, como parte de un recorrido itinerante que lleva el teatro de títeres por distintos puntos de la provincia y del país. Julieta Guevara, titiritera, dramaturga y realizadora de la compañía, explicó que Sembrar la Tierra fue escrita en 2018 y aborda una mirada agroecológica sobre el cultivo, promoviendo prácticas sin agroquímicos ni semillas alteradas.

La elección de agosto no fue casual. La obra encontró un marco especial en el mes de las ofrendas a la Pachamama y también en el mes de las infancias. Desde esa combinación, la puesta escénica propone recuperar la relación con la tierra, el trabajo con las propias manos y una serie de valores que, según sus realizadores, necesitan volver a ocupar un lugar central en la vida comunitaria.
Rodrigo Fedele, actor y narrador oral que acompaña la propuesta, remarcó que el espectáculo no se limita a transmitir un contenido técnico. “Trabajamos el compartir, el habitar los espacios públicos, las plazas y los centros culturales”, explicó. La intención es que los títeres, los cuentos y la narración funcionen como herramientas para volver sobre valores cotidianos y comunitarios.

Guevara también destacó el proceso artesanal que existe detrás de cada personaje. Ella misma confecciona los títeres y explicó que la personalidad de cada uno va apareciendo mientras toma forma. Esa construcción se nutre de una tradición transmitida por maestros del oficio, entre ellos Pepe Ruiz, y de una mirada donde lo técnico, lo espiritual y lo cultural dialogan permanentemente dentro de la escena.
Uno de los aspectos más emotivos de la visita fue la reacción de los niños. Los artistas señalaron que fueron recibidos con enorme afecto desde el primer momento, tanto por los chicos como por docentes y personal municipal. “Nos sentimos abrazados, literalmente”, resumieron, destacando la participación, la atención y el entusiasmo con que las infancias de La Quiaca acompañaron la función.
La experiencia dejó mucho más que una presentación artística. En una ciudad donde la cultura también se construye desde la identidad, la infancia y el territorio, la llegada de propuestas como Sembrar la Tierra fortalece el acceso al arte y abre espacios para pensar comunidad, naturaleza y valores desde una mirada sensible. En La Quiaca, los títeres también sembraron algo: preguntas, sonrisas y una forma diferente de mirar la tierra que habitamos.
