La vicedirectora Silvia Flores confirmó que el aula afectada por el principio de incendio en la Escuela de Frontera ya fue refaccionada en un 90%. La institución recupera progresivamente la normalidad y, al mismo tiempo, refuerza cámaras, iluminación, accesos y medidas de seguridad junto a las familias y el municipio.
A poco más de una semana del grave hecho vandálico que afectó a la Escuela de Frontera de La Quiaca, la institución comienza a recuperar la normalidad. La vicedirectora Silvia Flores confirmó que el aula que había resultado dañada por el principio de incendio ya fue refaccionada en aproximadamente un 90%, y destacó especialmente la rapidez de los trabajos realizados por la Municipalidad de La Quiaca. “Gracias a Dios estamos recuperando la normalidad y hoy recibimos la buena noticia de que el grado está prácticamente refaccionado en su totalidad”, señaló.

El espacio afectado corresponde a un sexto grado, que debió ser trasladado temporalmente a la biblioteca mientras avanzaban las reparaciones. Flores explicó que todavía quedan algunos detalles antes de que los alumnos puedan regresar definitivamente al aula: limpieza del piso de madera, acondicionamiento del mobiliario, reposición de un armario y recuperación de material didáctico que se perdió durante el incendio. “El armario de metal, dentro de la desgracia, ayudó a que el fuego no se expandiera más”, explicó, al recordar que en el interior del aula se quemaron papeles, plásticos, manteles y otros elementos.
La vicedirectora remarcó también el impacto emocional que tuvo recuperar el espacio. Durante los primeros días, el olor a plástico y papel quemado permanecía en el ambiente, mientras que los alumnos debían desarrollar sus actividades en un lugar más reducido. “Uno entra ahora y siente alivio, porque volvemos a recuperar un espacio importante para los chicos”, expresó. La intervención municipal permitió avanzar con pintura, limpieza y refacción general, dejando el aula en condiciones cercanas a su utilización normal.

En paralelo, la institución comenzó a reforzar las medidas de seguridad. Se limitará el ingreso de personas ajenas al establecimiento, salvo convocatorias expresas de docentes o reuniones institucionales. Además, se trabaja en mejorar la iluminación exterior, revisar conexiones eléctricas, reponer cámaras de seguridad y adquirir nuevos equipos. Flores confirmó que también se modificó la orientación de algunas cámaras para mejorar la cobertura de los accesos.
Otro paso importante fue la conformación de una nueva comisión cooperadora escolar, que ya comenzó a trabajar junto al equipo directivo y las familias. Entre las propuestas se encuentra mejorar los cerramientos y elevar algunos muros, aunque para ello deberán contar con autorización del Ministerio de Educación. “La idea es trabajar en conjunto, que la escuela quede más resguardada y que podamos controlar mejor los accesos, sobre todo durante la noche”, señaló Flores.
La recuperación de la Escuela de Frontera representa algo más que la reparación de un aula. Después de un episodio que generó preocupación en toda La Quiaca, la respuesta de docentes, familias, municipio y comunidad permitió que la institución vuelva a ponerse de pie rápidamente. Hoy el objetivo ya no es solamente reparar lo que se dañó, sino también fortalecer la seguridad para que un hecho similar no vuelva a repetirse.
