Más de 600 personas participaron del festival de doma y folclore realizado en La Quiaca en el marco del 214º aniversario del Éxodo Jujeño. La jornada combinó tradición gaucha, música y participación familiar, y tuvo un cierre destacado con Los Cantores del Alba sobre el escenario Pantaleón Barrojo.

La Quiaca volvió a convertirse en uno de los puntos centrales de la agenda provincial por el 214º aniversario del Éxodo Jujeño, con una jornada que combinó tradición gaucha, identidad cultural y música popular. Más de 600 personas participaron del festival de doma y folclore desarrollado en la ciudad fronteriza, en una propuesta que acompañó las actividades conmemorativas del 23 de Agosto y que tuvo un cierre emotivo con la presentación de Los Cantores del Alba.

Durante la tarde, vecinos y visitantes disfrutaron de la doma, las destrezas criollas y las expresiones propias del campo jujeño, en un marco que recuperó parte del espíritu histórico de la fecha. La propuesta buscó integrar la conmemoración patriótica con una celebración popular, en una ciudad donde la tradición gaucha y la cultura andina conviven como parte central de la identidad local.
El festival fue creciendo en convocatoria con el paso de las horas y encontró su punto más alto durante la noche. En una jornada fresca, familias completas, jóvenes y niños se concentraron frente al escenario Pantaleón Barrojo, donde Los Cantores del Alba ofrecieron un repertorio que despertó emoción y acompañamiento permanente del público. El grupo, llegado desde Salta, fue uno de los números más esperados de la programación.

La presencia de Los Cantores del Alba aportó además un fuerte componente regional al encuentro. Antes, durante y después de su actuación, los artistas agradecieron el recibimiento y la convocatoria, destacando el vínculo con el público quiaqueño y el marco especial de una fecha profundamente ligada a la historia de Jujuy. La respuesta de los asistentes confirmó el peso que todavía conserva el folclore como elemento de encuentro intergeneracional.

Más allá del espectáculo, el evento dejó un impacto significativo para La Quiaca. La realización de actividades de esta magnitud moviliza comercios, gastronomía, transporte y servicios, al tiempo que fortalece la agenda cultural y turística de la ciudad. En una región donde cada convocatoria masiva genera movimiento económico concreto, el festival se convirtió también en una herramienta para dinamizar el consumo local y proyectar a La Quiaca dentro del calendario provincial de eventos.

La jornada permitió, además, reafirmar el papel de la frontera como espacio de identidad y pertenencia. La conmemoración del Éxodo Jujeño no quedó limitada al acto protocolar, sino que se expresó también a través de la música, la tradición gaucha y la participación comunitaria. En ese sentido, La Quiaca volvió a mostrar que la historia puede ser también una plataforma para generar encuentro, cultura y desarrollo.
El cierre con Los Cantores del Alba terminó de darle al festival una dimensión emocional y popular. Más de 600 personas cantando en una noche fría de la Puna sintetizaron una escena que combinó memoria, tradición y celebración. A 214 años de aquella gesta que marcó la historia jujeña, La Quiaca volvió a poner en valor su identidad y a demostrar que también desde la frontera se construye la agenda cultural de toda la provincia.
