La Zona Franca de La Quiaca dio un nuevo paso decisivo. Dante Velázquez y Diego Rotela participaron de una reunión técnica con autoridades provinciales y representantes del Grupo FALIC, empresa adjudicataria del proyecto. En los próximos 30 a 40 días podría firmarse el contrato de concesión y comenzar la obra. En tiempos de Manka Fiesta se esperan nuevos anuncios.
La Zona Franca de La Quiaca dejó de ser una promesa lejana y volvió a dar este martes un paso decisivo hacia su concreción. El intendente Dante Velázquez y el diputado provincial Diego Rotela participaron en San Salvador de Jujuy de una reunión técnica en el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción junto a autoridades provinciales y representantes del Grupo FALIC, empresa adjudicataria del proyecto. El encuentro permitió avanzar sobre aspectos concretos de la concesión y dejó una señal clara: en un plazo estimado de 30 a 40 días podría formalizarse la firma del contrato y comenzar la etapa de obra. Velázquez lo resumió con una frase cargada de expectativa: “Estoy muy feliz”.
Rotela explicó que el proceso administrativo se encuentra a la espera de la toma de conocimiento de la adjudicación por parte del Ministerio de Hacienda de la Nación. Superado ese paso, se avanzaría hacia la firma definitiva del contrato de concesión. “Seguramente en los próximos 30 o 40 días ya estemos anunciando la firma del contrato y el inicio de la obra”, sostuvo. La novedad adquiere una dimensión histórica porque la Zona Franca fue discutida durante décadas sin lograr materializarse plenamente. Hoy, en cambio, existe una empresa adjudicada, estudios técnicos realizados, relevamientos concretos y un cronograma que empieza a tomar forma. Velázquez remarcó justamente esa diferencia: “Esto no es una promesa, es una realidad”.
La elección del Grupo FALIC como adjudicatario también aporta escala internacional al proyecto. La empresa opera en el negocio del duty free y en distintos puntos comerciales del mundo, lo que refuerza la expectativa de que La Quiaca pueda convertirse en algo mucho más grande que un enclave minorista. Velázquez destacó que la compañía ya realizó relevamientos en territorio y que el proceso de 2026 incluyó numerosas reuniones y trabajos técnicos silenciosos. “Hoy es un día realmente muy festivo para la ciudad de La Quiaca, para la provincia de Jujuy y para toda la Puna”, afirmó.
Pero la importancia del proyecto excede ampliamente a La Quiaca. Tanto Rotela como Velázquez insistieron en el valor geopolítico de la ciudad dentro del norte argentino. La Zona Franca aparece vinculada al Corredor Bioceánico de Capricornio, que articula Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, y también a la conexión natural con el sur de Bolivia. Rotela fue contundente al señalar que esta infraestructura puede cambiar “el eje comercial de América” y permitir que Jujuy mire cada vez menos hacia los puertos del centro del país y más hacia el Pacífico. En esa lectura, La Quiaca ya no es sólo una frontera: es una plataforma de integración continental.
Velázquez puso el acento en esa misma idea al señalar que la frontera “integra al continente” y que La Quiaca posee una ventaja estratégica construida por su historia, su cultura y su vocación comercial. La futura Zona Franca, según explicó, conservará su perfil minorista y contará con exenciones impositivas, aunque los detalles específicos serán comunicados formalmente por la empresa adjudicataria cuando se complete la etapa contractual. También confirmó que el esquema original contempla una oferta comercial amplia y que los aspectos operativos se conocerán con mayor precisión cuando se presenten públicamente los pormenores del proyecto.
El impacto esperado obliga además a pensar una ciudad distinta. Una Zona Franca en funcionamiento requerirá mejores accesos, transporte, logística, servicios, alojamiento y estructura urbana. Velázquez recordó que el Gobierno provincial ya anunció una nueva terminal para La Quiaca, que se trabaja sobre la operatividad del aeropuerto y que también avanza la pavimentación de avenida España. Son piezas de una misma estrategia: preparar a la ciudad para un salto en movimiento económico y circulación de personas. “Son grandes avances en casi tres años de gestión”, sostuvo el intendente, vinculando estos proyectos con una consolidación más amplia de la Puna como región de oportunidades.
La expectativa ahora está puesta en la Manka Fiesta, momento en el que podrían conocerse nuevos detalles sobre el contrato, la obra y el cronograma definitivo. Velázquez anticipó que será un tiempo de anuncios importantes y volvió a plantear que el proyecto no pertenece solamente a La Quiaca, sino a toda la Puna. La frase resume el desafío que viene: transformar una infraestructura largamente postergada en una herramienta concreta de empleo, comercio, turismo, logística y desarrollo regional.
Después de décadas de anuncios, la historia empieza a cambiar de tono. La Zona Franca de La Quiaca ya tiene empresa adjudicataria, avances técnicos, respaldo provincial y un horizonte de obra cada vez más cercano. Hoy se dio un paso más, pero no uno cualquiera: uno que acerca a La Quiaca a una transformación económica capaz de modificar su relación con Jujuy, con Bolivia, con el Mercosur y con el mundo.
