Con 15 animales castrados en la última jornada y un fuerte vínculo con la comunidad, el quirófano móvil del Centro de Zoonosis de La Quiaca, bajo la coordinación del Dr. Cosme Flores, se consolida como una política pública efectiva, cercana y con un profundo sentido de responsabilidad social. Esta iniciativa, impulsada por el municipio, lleva soluciones sanitarias a cada barrio, y próximamente, también a escuelas y comunidades rurales.
Una herramienta que salva vidas y conciencia
En la última jornada en la zona del CEAR, el quirófano móvil no solo realizó castraciones, sino que ofreció una extensa charla de concientización, convertida en un espacio de intercambio con los vecinos. “Las preguntas sobre alimentación, cuidados postoperatorios y vacunación nos muestran que la gente tiene interés, pero necesita acompañamiento”, señaló el Dr. Flores, quien remarcó que la mayoría de los animales aún no cuentan con carnet sanitario completo, lo que hace esencial este tipo de campañas.
La educación como pilar del cambio
Además de las castraciones, el equipo de Zoonosis proyecta charlas sobre tenencia responsable en establecimientos educativos. “Las escuelas ya nos dieron el visto bueno. Ahora hay que organizar con los directivos cómo lo haremos, si grado por grado o por charlas generales. No somos docentes, pero tenemos mucho que transmitir”, afirmó Flores, entusiasmado con la expansión del programa.

Agenda itinerante: barrios, escuelas y el campo
La planificación avanza con visitas al barrio 20 de Junio, Santa Teresita, San Cayetano y el sector del CIC en ruta 5, entre otros. “Vamos viendo la demanda, la organización con los presidentes barriales y ajustando la logística”, explicó el veterinario. Asimismo, ya se proyectan operativos en comunidades rurales, donde las familias suelen tener numerosos animales. “Queremos llegar también al campo, donde hay realidades que requieren un abordaje específico”, aseguró.
Un mensaje directo: “¡Sin burocracia, vamos y hacemos!”
En un tono franco y comprometido, Cosme Flores dejó claro que la propuesta es simple: “Odio la burocracia. Si un presidente barrial me llama, yo voy. Tenemos todo el respaldo del municipio. Vamos para adelante, no más”.
El quirófano móvil es mucho más que un servicio veterinario: es una expresión de justicia territorial, salud pública y amor por los animales. Es una señal de que un Estado puede, con voluntad, acercarse a cada vecino y construir con ellos un bienestar compartido.
