En una jornada que unió alto rendimiento, formación deportiva y emoción comunitaria, el equipo de elite de la Fundación Jujuy Vóley visitó la ciudad de La Quiaca como parte de su aclimatación previa al torneo internacional en Potosí, Bolivia. Más allá del entrenamiento, el paso por el norte jujeño se transformó en una experiencia humana, formativa y transformadora para cientos de jóvenes.
El deporte como camino de vida

El encuentro, impulsado por la Municipalidad de La Quiaca a través del área de Deportes, fue mucho más que una clínica técnica. Fue un espacio de inspiración. Rino Pau, referente del equipo y mentor del proyecto, definió la actividad como “una oportunidad para sembrar sueños”. Frente a jóvenes de ambos géneros, Rino insistió en el poder del deporte como herramienta de inclusión: “El vóley es más que una disciplina, es una manera de aprender a convivir, de vencer miedos, de construir futuro”.
La visita incluyó entrenamientos abiertos, charlas técnicas y momentos de intercambio que reforzaron el vínculo con los atletas locales. “Hoy no solo vinimos a enseñar. También vinimos a aprender de ustedes, de La Quiaca. Y eso es lo que hace grande al deporte”, expresó el entrenador visiblemente conmovido.

Una ciudad que abre sus puertas
El intendente Dante Velázquez fue clave en la articulación de esta experiencia, brindando el acompañamiento institucional para que la jornada sea un éxito. La infraestructura del estadio de la Juventud Católica permitió a los visitantes entrenar en condiciones óptimas mientras compartían herramientas de alto rendimiento con jóvenes y entrenadores locales.
Desde la Fundación Jujuy Vóley destacaron también la hospitalidad y la calidez de la comunidad. “Nos trataron como en casa. Y eso no se olvida”, señaló Pau.
Contra la quietud y el encierro: ¡a moverse!
Uno de los mensajes más potentes de la jornada fue la invitación a que niños y adolescentes dejen las pantallas por un rato y salgan al encuentro del otro, del juego, del equipo. “La tecnología sirve, pero en su medida. El cuerpo necesita moverse, compartir, conocer. Vencer el miedo a la pelota o al error es también un camino a la autoestima”, subrayó Pau.
Un vínculo que recién empieza
Este paso por La Quiaca no fue el fin, sino el comienzo de una relación fructífera. El área de Deportes municipal ya proyecta nuevas instancias de formación con la Fundación Jujuy Vóley, fortaleciendo un proceso que permita a la juventud de la frontera ver en el deporte una oportunidad real de desarrollo.
La presencia de un equipo con más de 15 ligas nacionales y una historia de campeonatos y logros, inspira. Pero más aún lo hace su voluntad de compartir, de abrir caminos, de democratizar el conocimiento deportivo.
La Quiaca no solo vio pasar a un equipo de vóley. Vio pasar una posibilidad. Y la abrazó.
