En la antesala del Día del Padre, que se celebra este domingo en todo el país, el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez, compartió un emotivo mensaje dirigido a todos los papás del pueblo, de la provincia, del país y —como él mismo expresó— “por qué no, del mundo entero”. Su mensaje, cargado de afecto, sensibilidad y profundidad, apeló al valor trascendental de la figura paterna, más allá de estereotipos, y llamó a reivindicar el amor y el compromiso de quienes día a día se esfuerzan por el bienestar de sus hijos.
En sus palabras, el jefe comunal no sólo destacó el esfuerzo cotidiano de los padres que regresan a casa cansados luego de una jornada de trabajo, sino que también reconoció a aquellos que, desde la distancia o desde el recuerdo, siguen presentes en la vida de sus familias. Con una mención al poeta Héctor Gagliardi, evocó esa vieja escena hogareña en la que se nombra al padre como figura de autoridad, para invitar a resignificarla como símbolo de ternura, perdón y contención.
“Sigamos por el camino de trabajar por nuestros hijos, que son la esperanza, nuestro futuro”, expresó con contundencia, haciendo foco en la responsabilidad ética y emocional de la paternidad. También tuvo palabras para aquellas madres que deben asumir ambos roles y para los hijos que crecieron en ausencias, revalorizando desde el corazón todos los vínculos.
El intendente instó a que quienes puedan, abracen a sus padres, y quienes ya no los tienen físicamente, los recuerden en su oración. Fue un mensaje universal, pero con la calidez y la raíz puneña que define a su gestión: un llamado a la ternura en tiempos difíciles, a valorar lo esencial y a reconocer el rol afectivo de quienes construyen desde el ejemplo silencioso.
El saludo del intendente, más que un acto institucional, fue un gesto profundamente humano, que recogió las fibras emocionales de la comunidad y reafirmó los valores de cercanía, respeto y amor familiar que La Quiaca defiende como pilar de su identidad.
“Que el padre no sea ese que se invoca como verdugo, sino el que perdona, el que enseña y el que abraza”, concluyó. Una frase que resonó como mensaje y legado.
