La Quiaca, Jujuy – Desde tempranas horas de la mañana, la ciudad de La Quiaca se vistió de gloria y memoria histórica para honrar el Éxodo Jujeño, un hecho fundacional que marcó la defensa del territorio y la identidad del norte argentino.
A las 07:00, el día comenzó con la tradicional Diana de honor desde la residencia del intendente Dante Velázquez, quien acompañado por la banda de música se dirigió hasta el edificio municipal para realizar el izamiento de la bandera nacional. Posteriormente, a paso de hombre y al compás de los acordes patrios, continuó hasta el Hotel de Turismo, donde compartió un desayuno patrio con su gabinete y los integrantes de la banda musical.
La jornada continuó con un Tedeum en la iglesia local, dirigido por el cura Aníbal Sili, en una ceremonia de reflexión que duró aproximadamente 30 minutos, recordando la fortaleza del pueblo jujeño y el sacrificio de sus antepasados.
Tras el acto religioso, Velázquez encabezó, junto a autoridades locales y regionales, entre ellos la diputada provincial Alejandra Elías y el comandante del Escuadrón 21, Anselmo Rodríguez, la ceremonia de izamiento de la bandera en el mástil mayor. Allí, el mandatario brindó un discurso profundo y cargado de emoción, evocando la historia y los valores que marcaron la gesta del norte:
“La cresta de 23 de agosto guarda hechos históricos de gran profundidad. Es la memoria de los pueblos del interior, de los Omaguacas y de todas las comunidades que se unieron al Ejército del Norte. Ese hombre que muchos llamaban flojo, sin vestimenta ni alimento, condujo a su tropa y a nuestro pueblo en defensa de la patria. Hoy honramos su sacrificio y la identidad que nos hace jujeños y argentinos”, expresó Velázquez sobre el General Manuel Belgrano, destacando el papel heroico de la población en la histórica retirada hacia Tucumán.
El intendente también recordó la valentía de las mujeres y familias jujeñas, que en condiciones extremas acompañaron al Ejército del Norte, protegiendo la vida y los bienes que podían trasladar, y subrayó que este sacrificio constituye la base de la identidad y el sentido de pertenencia del norte argentino.
El cierre de la conmemoración estuvo marcado por un desfile cívico-militar, con la participación de instituciones educativas, agrupaciones gauchas y vecinos, que rindieron homenaje al esfuerzo y coraje de los jujeños en aquellos días cruciales de la historia nacional.
Velázquez también recordó que:
“Cada paso que damos en esta tierra es un homenaje a quienes defendieron nuestra libertad y nuestra identidad. Que el recuerdo del sacrificio del pueblo jujeño nos inspire a proteger y engrandecer nuestra patria todos los días.”
Estas palabras se suman a su llamado a la reflexión sobre la historia y el valor del Éxodo Jujeño, consolidando su imagen como un defensor incansable de la memoria y la identidad norteña.
Velázquez concluyó su discurso con un llamado a la reflexión y al orgullo patrio:
“Queridos vecinos, hagamos nuestro cargo de todo lo bueno y humano que nos dejó nuestra historia. Bendita sea nuestra patria, nuestra Quiaca y el pueblo jujeño que jamás renegó de sus raíces. Que viva el Éxodo Jujeño, que viva La Quiaca, que viva Argentina, y que viva la patria grande de Latinoamérica”.
El acto dejó claro que La Quiaca no solo recuerda la historia, sino que la vive y la transmite a las nuevas generaciones, consolidando su rol como baluarte del federalismo y la memoria histórica del país.