Talleres de Perico llegó a La Quiaca para competir amistosamente. En su visita enfrentó al club Racing de Ojo de Agua —al que derrotó 3 a 0— el presidente José Luis Benedetto firmó con el intendente Dante Velázquez un convenio de reciprocidad que puede cambiar el destino deportivo de cientos de chicos de La Quiaca y de toda la Puna jujeña.
El acuerdo apunta a ampliar la base de sustentación en formación deportiva, abrir puertas a la formación profesional y activar proyectos conjuntos que aprovechen la potencia de la marca Talleres de Perico en el escenario futbolístico nacional. La idea es clara: que el talento que hoy nace y entrena en altura, tenga un canal directo hacia competencias de mayor nivel, sin tener que emigrar a ciegas ni depender del azar.
“Estamos muy contentos por esta iniciativa que tuvieron el ingeniero Sosa y mi amigo Dante Velázquez. Esto es avanzar en la forma de hacer crecer y desarrollar a los chicos, teniendo la posibilidad de que nosotros vengamos acá y ustedes puedan ir allá”, señaló Benedetto tras la firma. Y fue contundente sobre el espíritu del convenio:

“Si hay chicos que tienen aptitud para el fútbol se les pueden abrir puertas importantes. Estamos convencidos de que, cuando se les dan posibilidades de desarrollarse, no tienen techo”.
La Quiaca no llega a esta alianza con las manos vacías. Llega con infraestructura. Llega con gestión. Y llega con un activo que el propio Benedetto calificó sin rodeos:
“Lo que ustedes tienen acá genera una sana envidia. Es difícil encontrar en otro lugar una infraestructura así para que se desarrollen los chicos. Hay que felicitarlos: una ciudad linda, limpia, con muchos hechos culturales, con la Manka Fiesta como símbolo, y ahora con este desarrollo deportivo”.
El Centro de Alto Rendimiento (CeAR) que impulsa la gestión de Velázquez se convierte así en plataforma central del acuerdo: canchas, espacios cubiertos, programas locales y una política deportiva sostenida ofrecen el entorno adecuado para que Talleres pueda detectar, seguir y potenciar a los jugadores de inferiores de La Quiaca y la región. No se trata solo de vestir otra camiseta: se trata de construir un camino serio desde la escuelita barrial hasta la alta competencia.
El ingeniero hidráulico Eduardo Sosa, integrante de la comisión de Talleres y nexo clave para concretar esta alianza, destacó que la apuesta no se agota en el fútbol: se proyectan campus, clínicas, capacitaciones para entrenadores, articulación con otras disciplinas y un enfoque integral donde el deporte funcione como herramienta de salud, educación y contención social. En palabras de Benedetto:
“Coincidimos con Dante: un chico haciendo deporte es un chico menos en la calle. Todos tenemos que trabajar en ese sentido”.
La Quiaca, que ya viene dando pasos firmes en infraestructura deportiva y cultural, suma ahora un socio de jerarquía en el fútbol argentino. Si el convenio se sostiene en el tiempo y se gestiona con inteligencia, el 3–0 de Talleres pasará a ser apenas una anécdota en la historia grande que puede empezar a escribirse: la de una Puna que deja de exportar solo mano de obra barata y empieza a exportar talento deportivo formado en casa, con identidad propia y horizonte profesional.
