La Quiaca vive horas decisivas. A solo un día de inaugurar la primera etapa del Complejo Cultural, la obra entra en su recta final con una jornada intensa de trabajos que buscan dejar todo listo para el gran estreno, en el marco del 119° aniversario de la ciudad. Con ritmo de obra y clima de expectativa, el complejo se prepara para abrir sus puertas como un espacio pensado para el siglo XXI: moderno, funcional y con identidad.

La apuesta va mucho más allá de un edificio nuevo. El Complejo Cultural nace con un objetivo estratégico: poner en valor las capacidades artísticas y culturales de La Quiaca desde su herencia ancestral, su identidad fronteriza y su capital simbólico. En términos de desarrollo, será un hub cultural: un nodo de creación, circulación y proyección que conectará a La Quiaca con el mundo, tanto en formatos presenciales como en redes, activando la economía creativa y la “industria de la atención” en un escenario donde el contenido, la cultura y las audiencias son activos centrales.

El diseño del complejo contempla múltiples áreas para múltiples facetas: espacios para expresión artística, formación, exhibiciones, encuentros, producción cultural y nuevas experiencias. La lógica es clara: que la cultura no sea solo agenda, sino motor de actividad, vitrina de talentos y plataforma para que nuevas propuestas nazcan, se desarrollen y puedan escalar hacia circuitos provinciales, nacionales e internacionales.

En ese contexto, durante las últimas horas se aceleraron tareas clave vinculadas a la puesta a punto. Se destacaron trabajos de mobiliario, colocación y ajustes de alfombras y butacas, además de pintura general y terminación de escaleras, detalles que definen la presentación final del edificio y su experiencia de uso para el público.
El ingeniero Emanuel Churquina, responsable del área de Servicios y Obras Públicas, detalló el avance de las tareas en el Complejo Cultural y remarcó que el equipo se encuentra enfocado en los últimos ajustes para “hacer brillar” la obra en la inauguración. La cuenta regresiva ya empezó y La Quiaca se dispone a sumar una infraestructura emblemática que busca marcar un antes y un después en la vida cultural del norte argentino.
