En el marco del ciclo de capacitaciones utilitarias y de rápida aplicación impulsado desde la Municipalidad de La Quiaca en el CEAR, se realizó con muy buena convocatoria el taller de mantenimiento de bicicletas, a cargo de Carlos Coca Lazo. La propuesta volvió a mostrar que los oficios prácticos tienen un valor directo para la vida cotidiana, especialmente en un contexto donde la bicicleta se consolida como una herramienta económica, saludable y cada vez más necesaria.

La Quiaca, 12 de abril del 2026 // La ciudad de La Quiaca sumó una nueva jornada de formación útil y concreta con el taller de mantenimiento de bicicletas dictado en el CEAR, una propuesta que despertó fuerte interés entre vecinos y participantes. La actividad se inscribe dentro de una línea de capacitaciones impulsadas por el municipio para brindar herramientas prácticas, accesibles y de impacto inmediato en la vida diaria, especialmente en tiempos donde aprender a resolver problemas básicos puede significar ahorro, autonomía y mejor calidad de vida.
El capacitador Carlos Coca Lazo explicó que entre las dudas más frecuentes de quienes usan bicicleta aparecen problemas vinculados a la regulación de cambios, el salto de la cadena, la calibración general, los frenos y el uso correcto del aceite. Según detalló, muchos usuarios suelen mirar la bicicleta como una máquina simple, destinada apenas a pedalear e ir de un lugar a otro, cuando en realidad se trata de una herramienta compleja que requiere cierto conocimiento para ser bien utilizada y mantenida.
En ese sentido, destacó que aprender a “manejar” una bicicleta no es solamente saber pedalear, sino también entender cómo funcionan sus cambios, cómo regularla y cómo prevenir fallas que luego terminan en mayores gastos. Coca Lazo remarcó que la bicicleta puede tener hasta 21 velocidades, y que cada piñón y cada corona cuentan. Por eso, insistió en la necesidad de que los usuarios le den la importancia que merece, no sólo como medio de transporte, sino como una máquina diseñada con precisión y capaz de ofrecer múltiples beneficios.

El taller también abordó recomendaciones puntuales de mantenimiento. El instructor señaló que la cadena debe llevar aceite, preferentemente específico para bicicletas, aunque también pueden utilizarse alternativas económicas de buena calidad, como aceites finos de moto. Explicó además la importancia de revisar conos, ejes y ruedas para evitar roturas mayores, ya que una bicicleta mal regulada genera desgaste, rompe rayos y obliga a invertir más dinero después. La enseñanza fue clara: con conocimientos básicos y atención periódica, la bicicleta puede seguir funcionando sin grandes costos.
Más allá de la mecánica, el taller dejó también un mensaje de fondo. Coca Lazo subrayó que la bicicleta es “una herramienta completa y económica”, útil para la salud, para la movilidad y para aliviar gastos en un contexto económico difícil tanto en Argentina como en Bolivia. Incluso resaltó que el ciclismo es uno de los deportes más completos y sacrificados, y convocó especialmente a los jóvenes a animarse a pedalear, a salir del sedentarismo y a descubrir un mundo que, según dijo, abre puertas al deporte, a la aventura, a los vínculos y a una mejor relación con el propio cuerpo.
La buena participación y el interés mostrado durante la jornada confirmaron que este tipo de talleres tienen sentido y valor social. Cuando un municipio apuesta a capacitaciones concretas, ligadas a herramientas de uso diario, no sólo enseña un oficio: fortalece la autonomía de la comunidad. En La Quiaca, el mantenimiento de bicicletas dejó de ser un conocimiento menor para convertirse en parte de una agenda práctica, económica y saludable que conecta formación con vida real.
