En una jornada abrazada por el sol de la Puna, la Municipalidad de La Quiaca acompañó el 26° aniversario de la Comunidad Originaria de Sansana Sur, donde el intendente Dante Velázquez, junto a integrantes de su gabinete, compartió el festejo con comuneros y familias, recorrió los stands de productos regionales y reafirmó una idea de fondo: integrar a las comunidades al desarrollo que viene, incluida la Zona Franca, significa abrir oportunidades legítimas, reconocer su valor histórico y convertir su identidad en columna estratégica de un proyecto de crecimiento con justicia territorial.

La Quiaca, 11 de abril del 2026 // No fue una visita protocolar. Fue una escena cargada de sentido político, cultural y humano. Allí, en Sansana Sur, mientras la comunidad celebraba 26 años de organización, memoria y presencia en el territorio quiaqueño, Dante Velázquez caminó entre los puestos, saludó uno por uno a los comuneros que ya exhibían sus productos y dejó en claro que para su gestión las comunidades originarias no pueden seguir siendo una postal lateral del desarrollo. Deben ser parte central del porvenir. Porque en La Quiaca profunda, donde la tierra, la historia y la identidad todavía respiran con fuerza propia, hay una verdad que empieza a imponerse: no hay desarrollo verdadero si las raíces quedan afuera.

El propio intendente lo expresó con claridad al destacar el vínculo construido con Sansana Sur y el trabajo concreto que ya se viene realizando junto al municipio. “Hay muchas noticias importantes para la comunidad de Sansana Sur”, afirmó, para luego remarcar el abordaje conjunto en materia hídrica, apertura de caminos y fortalecimiento comunitario. “Hay un trabajo muy fuerte que es interinstitucional”, sostuvo, al explicar que no sólo se trata de una acción con una comunidad puntual, sino de una lógica de articulación con la comisión de comunidades, con Desarrollo Social, con Obras Públicas y con distintas áreas municipales. En esa misma línea, anunció un avance muy esperado: “Está dentro de la planificación empezar en los próximos días lo que es la obra fina y demás para terminar con ese salón”, en referencia al salón de usos múltiples que la comunidad levantó durante años con esfuerzo propio y casi sin ayuda externa.
Pero el punto más profundo del mensaje de Dante Velázquez apareció cuando vinculó a las comunidades con la Zona Franca y con la nueva etapa económica que se abre para La Quiaca. Allí dijo algo que va más allá de una consigna: “La zona franca trae oportunidades también para que se puedan reivindicar esas cuestiones que pareciera que en el tiempo han quedado las comunidades alejadas de la realidad, y pareciera que solamente la respuesta viene para la zona urbana”. Es una definición de enorme peso. Porque plantea que la integración de las comunidades no debe hacerse desde la lástima ni desde la asistencia, sino desde el reconocimiento de su valor agregado real: su producción, sus artesanías, sus comidas regionales, su vínculo con la tierra, su modo de trabajo, su saber histórico. “Ahora va a cobrar una importancia, el valor agregado que tiene la materialidad misma, la acción concreta de los entramados diferentes que se realizan en esta comunidad y otras comunidades”, remarcó el mandatario.

Y allí está la clave del momento que vive La Quiaca: entender que la identidad no es un obstáculo para el desarrollo, sino su base más genuina. Sansana Sur no celebró sólo un aniversario; celebró la vigencia de una comunidad que conserva memoria, cocina regional, artesanías, organización y sentido de pertenencia. El intendente lo entendió y lo puso en palabras cuando dijo que “tiene que ver con todo lo que hacen sus artesanías, que tiene que ver con la historia misma del trabajo en la tierra”. Por eso también convocó a las comunidades a ser parte del nuevo Complejo Cultural y las definió como “socios estratégicos” de una construcción más amplia, ligada “a la identidad, con el sentido fuerte de la pertenencia, de la solidaridad, el debido respeto y la integración de los pueblos”.

Luego de recorrer la comunidad y compartir el clima festivo, Dante Velázquez participó del acto central, fue invitado a izar la bandera nacional y más tarde dirigió unas palabras a los presentes. Finalmente, en un gesto de fuerte simbolismo, acompañó la reverencia a la Pachamama, integrándose a una ceremonia que recordó que saber de dónde venimos es condición indispensable para decidir hacia dónde vamos. Él mismo lo resumió en una frase que quedó flotando como síntesis política y espiritual de la jornada: “Hay que saber de dónde venimos, para saber hacia dónde vamos”. En Sansana Sur, esa verdad se hizo celebración. Y también proyecto. Porque cuando una comunidad originaria es escuchada, respetada e integrada, no sólo se hace justicia con el pasado: también se empieza a construir un futuro más legítimo para todos.
