Tras el espectáculo de danzas internacionales en La Quiaca, el reconocido profesor Fabián Jurado destacó la calidad artística de las delegaciones, la infraestructura del nuevo complejo cultural y la oportunidad histórica que se abre para artistas, escuelas e instituciones de Jujuy.
La Quiaca, 29 de abril del 2026 // La inauguración del Complejo Cultural Manka Fiesta sigue generando repercusiones en La Quiaca y en toda la provincia. Tras el espectáculo de danzas internacionales que reunió a delegaciones de México, Paraguay, Perú y Colombia, el profesor Fabián Jurado, referente local por su trayectoria en academias de danzas, brindó una mirada especializada sobre la dimensión artística y cultural del evento.
Jurado destacó que la experiencia fue “agradable a los ojos y a los oídos” de quienes pudieron presenciar un espectáculo de esta naturaleza en la ciudad, sin tener que viajar ni pagar entradas costosas como ocurre en otros teatros del país.
Desde su conocimiento técnico, explicó que las puestas internacionales evidenciaron horas de ensayo, coordinación, expresión, vestuario y trabajo coreográfico. También remarcó la importancia de comprender que detrás de un ballet no solo hay folklore, sino formación clásica, técnica corporal, postura y preparación escénica.
El profesor puso en valor las condiciones del nuevo espacio: una sala resguardada, buena acústica, sonido, iluminación y un escenario que permite elevar la calidad de las presentaciones. “Hoy tenemos un espacio que hay que darle vida, funcionabilidad y apertura”, señaló.
Jurado también convocó a cuidar el Complejo Cultural Manka Fiesta, al considerar que no solo potenciará a quienes hacen danza, sino también a músicos, artesanos, escritores, escuelas e instituciones que necesitan un lugar adecuado para sus actividades.
Para el referente cultural, el nuevo escenario obliga a las academias locales a prepararse mejor y a pensar espectáculos de mayor nivel, con responsabilidad y seriedad. “No es lo mismo bailar en un piso de cemento que en un piso de madera, con acústica y condiciones escénicas”, sostuvo.
La presentación internacional dejó una enseñanza profunda: La Quiaca cuenta ahora con una herramienta capaz de formar público, jerarquizar artistas y proyectar cultura desde el norte jujeño.
El Manka Fiesta no solo abrió sus puertas. Abrió una nueva exigencia, una nueva oportunidad y una nueva responsabilidad colectiva: convertirlo en un espacio vivo, cuidado y habitado por toda la comunidad.
