Con más de 20 cursantes, avanza con éxito el curso de ayudante de cocina hotelera impulsado por el municipio, la Oficina de Empleo y la Secretaría de Trabajo. El chef Eugenio Padilla destacó el uso de productos y hierbas regionales para jerarquizar los sabores locales.
La Quiaca, 8 de mayo del 2026 // La Quiaca continúa fortaleciendo su perfil turístico, comercial y cultural a través de la formación de recursos humanos. En ese marco, avanza con gran participación el curso de ayudante de cocina hotelera, una propuesta que busca mejorar la calidad gastronómica local y abrir nuevas oportunidades laborales.
La capacitación cuenta con la guía del chef Eugenio Padilla y reúne a más de 20 cursantes que aprenden técnicas de cocina, manipulación de alimentos, presentación de platos y uso creativo de productos regionales. La iniciativa es impulsada por el municipio, con acompañamiento de la Oficina de Empleo y la Secretaría de Trabajo.

Durante una de las clases, Padilla explicó que los participantes trabajaron sobre el deshuesado de pollo con una técnica manual pensada para conservar la mayor cantidad de carne posible y cuidar la presentación final del plato. También señaló que la cocina debe despertar los sentidos del comensal: aroma, sabor, vista y seguridad alimentaria.
Uno de los puntos más importantes del curso es la recuperación de sabores propios de la región. El chef mencionó preparaciones con hierbas como chachacoma, muña-muña, albahaca, cedrón, menta y bufito, incorporadas en recetas que buscan darle identidad quiaqueña a platos simples pero bien elaborados.

Padilla remarcó que el objetivo no es copiar recetas comunes, sino lograr que los cursantes comprendan la estética, el equilibrio y la combinación de sabores. En ese sentido, destacó que incluso una preparación sencilla puede transformarse en una propuesta gastronómica atractiva si se trabaja con técnica, cuidado y creatividad.
La capacitación también apunta al desarrollo emprendedor. Según el chef, los conocimientos adquiridos pueden servir para brindar servicios de catering, mejorar propuestas comerciales o insertarse laboralmente en el sector hotelero-gastronómico, clave para una ciudad que se prepara para crecer con mayor movimiento turístico y cultural.

El acompañamiento municipal fue valorado especialmente por Padilla, quien destacó la disponibilidad de materias primas, el espacio adecuado y el compromiso de los participantes. También adelantó que el examen final consistirá en la elaboración de un plato propio, organizado por los cursantes en una dinámica de cocina en vivo.
La Quiaca se proyecta hacia una etapa de mayor desarrollo, impulsada por su identidad fronteriza, el crecimiento comercial, la Zona Franca y nuevos espacios culturales. En ese escenario, la gastronomía regional aparece como una herramienta estratégica: genera empleo, mejora la atención al visitante y pone en valor los sabores de la Puna.
Con esta formación, la ciudad no solo capacita cocineros. También construye futuro, fortalece su identidad y prepara a su gente para ser protagonista del nuevo mapa turístico del norte jujeño.
