Más de 8.500 niños participaron de la celebración del Día de las Infancias organizada en el CEAR de La Quiaca. Desde las 9 de la mañana, una extensa fila rodeó el estadio y anticipó una jornada de juegos, música, premios, actividades recreativas y acompañamiento institucional. El intendente Dante Velázquez recorrió el predio, saludó a los chicos y, luego de visitar a niños internados en el hospital Jorge Uro, dejó una frase que resumió el espíritu del día: “La patria de los hombres es la infancia”.

Desde muy temprano, el movimiento alrededor del estadio de césped natural cambió el ritmo habitual de la ciudad. La fila de familias comenzó en el ingreso principal sobre avenida España y se extendió hasta girar hacia avenida Bolívar. Padres, madres y chicos llegaron para participar de una celebración pensada especialmente para ellos, con castillos inflables, metegol, muñecos, payasos, música, sorteos y una amplia propuesta recreativa. La Banda de Música Municipal fue la encargada de recibir a los pequeños con sus primeros acordes, marcando el inicio de una jornada cálida y soleada en la que los niños fueron, desde el primer momento, los verdaderos protagonistas.

La actividad tuvo además una fuerte participación de distintas instituciones. La Policía realizó una demostración canina; Bomberos presentó destrezas con cuerdas; el hospital Dr. Jorge Uro instaló un stand de enfermería y las áreas municipales distribuyeron jugos, galletas, golosinas, panchos y ensalada de frutas. El escenario principal mantuvo la atención de las familias con espectáculos y sorteos de muñecas, autos, castillos y bicicletas, mientras todo el campo de juego permanecía colmado por niños y acompañantes.

Dante Velázquez llegó poco después del inicio y comenzó a recorrer el lugar saludando personalmente a los chicos. Hubo abrazos, fotografías y muestras espontáneas de afecto en distintos sectores del predio. Pero el festejo no quedó limitado al CEAR. Junto al equipo de Desarrollo Social, el intendente se trasladó hasta el hospital Jorge Uro para entregar juguetes a los niños que permanecían internados, incluyendo a quienes se encontraban en la sala infantil y a los recién nacidos. El gesto buscó que también ellos pudieran sentirse parte de una celebración que movilizaba a toda la ciudad.

Después de la visita al hospital, Velázquez regresó al estadio para continuar compartiendo la jornada. Allí, rodeado nuevamente por cientos de chicos, recurrió a una frase profundamente simbólica: “La patria de los hombres es la infancia”. La expresión dejó de ser una simple cita para transformarse en la imagen de lo que estaba ocurriendo alrededor: miles de niños jugando, riendo y ocupando el centro de la escena pública. En ese contexto, el mandatario puso en valor la infancia como una etapa que deja marcas para toda la vida y que exige del Estado, de las familias y de la comunidad una responsabilidad permanente de cuidado y acompañamiento.

La postal final fue contundente: más de 8.500 niños dentro del estadio, familias ocupando cada rincón del predio, premios sobre el escenario y una ciudad entera volcada a celebrar. Velázquez dejó así un mensaje que trascendió la jornada festiva: cuidar a los niños es cuidar el futuro de La Quiaca. Porque mucho después de que se apaguen los parlantes, se guarden los juegos y termine el último sorteo, quedará en la memoria de esos chicos el recuerdo de una mañana en la que toda una ciudad les dijo, con hechos, que eran importantes.
