La Quiaca vivió dos intensas jornadas de Taekwon-Do ITF con delegaciones llegadas desde distintas ciudades de Bolivia, competencias infantiles y adultas, formación de nuevos jueces y un cierre que dejó una posibilidad concreta para 2027: que la ciudad pueda recibir un campeonato de mayor escala. El organizador Ariel Corrillo destacó el nivel de los competidores, el acompañamiento municipal y una infraestructura que sorprendió a las delegaciones visitantes.

La exhibición binacional reunió en La Quiaca a representantes de Santa Cruz, Tarija, Cochabamba, Potosí, Oruro, Sucre y Villazón, confirmando algo que ya venía construyéndose desde meses atrás: el Taekwon-Do dejó de ser una disciplina de participación reducida para convertirse en uno de los deportes con mayor crecimiento territorial en la ciudad. La expansión de escuelas municipales, sedes barriales y espacios de formación viene siendo acompañada por resultados importantes; en diciembre pasado, competidores quiaqueños regresaron de un campeonato nacional con 94 medallas, consolidando un nivel que empieza a llamar la atención fuera de la provincia.

La primera jornada tuvo como escenario la Casa de la Cultura, donde el montaje, la pantalla LED y las condiciones ofrecidas para la competencia generaron una fuerte impresión entre padres, entrenadores y delegaciones bolivianas. Corrillo destacó especialmente la colaboración de la Municipalidad y el respaldo del intendente Dante Velázquez para facilitar los espacios. “La Quiaca tiene muy buenos competidores, muy buen nivel, y eso hace que vengan de otros lugares”, resumió el instructor. El dato no es menor: cuando deportistas de varias ciudades extranjeras deciden atravesar cientos de kilómetros para competir aquí, La Quiaca deja de ser solamente una localidad fronteriza y comienza a comportarse como sede deportiva regional.

El domingo, la actividad se trasladó a la cancha de Juventud Católica, comenzando temprano con las categorías infantiles y continuando después con formas, luchas, semifinales y competencias de cinturones negros. Entre los combates destacados apareció el quiaqueño Leandro Peñalba, quien avanzó frente al representante de Oruro Kevin Patsy. La organización dispuso además árbitros y jueces provenientes de La Quiaca, Sucre, Oruro, Villazón y Cochabamba, buscando imparcialidad y, al mismo tiempo, formando a jóvenes prejuveniles y juveniles que comienzan a capacitarse como futuros oficiales de competencia.

Hasta los premios fueron pensados para transmitir identidad. Además de medallas de oro, plata y bronce, la delegación con mayor puntaje recibiría un puño elaborado artesanalmente en arcilla, llevando consigo una pieza vinculada a la cultura quiaqueña. Padres y madres también fueron incorporados a la experiencia mediante combates recreativos y sorteos. El resultado fue una competencia que desbordó lo estrictamente deportivo: hubo integración familiar, intercambio cultural y una verdadera convivencia binacional entre Argentina y Bolivia.
Pero el dato de mayor proyección apareció al finalizar el balance. Corrillo adelantó que la organización elevará un informe a la Confederación Argentina de Taekwon-Do con la intención de evaluar la realización de un campeonato futuro en La Quiaca. La ciudad ya había recibido este año al Gran Maestro José Maidana para exámenes y actividades formativas, mientras la Confederación sostiene competencias internacionales y participación de seleccionados argentinos fuera del país. Si esa posibilidad avanza, las dos jornadas binacionales habrán funcionado como mucho más que una exhibición: serán la prueba de que La Quiaca posee competidores, organización, infraestructura y ubicación estratégica para convertirse en una plaza internacional del Taekwon-Do en el corazón de la frontera argentino-boliviana.
