En la periferia más fría y olvidada de La Quiaca, donde el silencio corta el viento y las carencias duelen más que el invierno, el Estado municipal está presente. Esta vez no es un anuncio de escritorio ni una visita de ocasión. Es una política activa, una decisión firme del intendente Dante Velázquez que instruyó a su gabinete a llegar hasta los últimos rincones del municipio, allí donde más duele la desigualdad y donde más se necesita el abrazo del Estado.

En ese contexto, la Secretaría de Desarrollo Social, encabezada por la Lic. Analía Mur, continúa desplegando un operativo de asistencia integral a familias en situación de vulnerabilidad extrema. La última intervención se llevó a cabo en el barrio 6 de Junio, uno de los sectores más alejados del núcleo urbano de la ciudad. Hasta allí llegaron equipos municipales con frazadas, alimentos, controles de salud y, sobre todo, con un compromiso que conmueve: estar del lado de los que siempre estuvieron a la intemperie del poder.

“Estamos acompañando a familias con las que ya venimos trabajando desde hace meses, con desayunos, cenas, relevamientos y hoy, con entregas de frazadas y alimentos. Hay madres solas, niños con bajo peso, viviendas precarias sin aislamiento térmico. Por eso el intendente nos pidió que no aflojemos. Que vayamos donde más nos necesiten”, señaló Mur en diálogo con LaQuiacaNoticias.
La jornada fue más que una entrega. El municipio articuló también con personal de salud para realizar controles de talla, peso y vacunación en los menores. “Estamos trabajando con una mirada integral. No se trata solo de dar, sino de acompañar, prevenir y garantizar derechos básicos. Detectamos niños que no accedieron a controles hace meses. En estas temperaturas, eso puede ser crítico”, explicó la licenciada.

El equipo detectó también casos de familias monoparentales, viviendas en construcción sin servicios básicos, hacinamiento y una evidente falta de abrigo. Por eso, desde la Secretaría se lanzó un llamado a la solidaridad: “Si tenés una frazada, un abrigo, algo que te sobre, acercalo. Te garantizamos que llega directo a una familia que lo necesita”.
Este tipo de acciones no son nuevas en La Quiaca. Bajo la gestión de Dante Velázquez, se ha institucionalizado una política de cercanía real. El municipio dejó de esperar a los vecinos detrás de un mostrador y comenzó a caminar junto a ellos. En las laderas, en las quebradas, en los barrios sin nombre. “El municipio no es un edificio, es el pueblo en movimiento”, repite el intendente.
Este operativo, lejos de ser un hecho aislado, se suma a una política social robusta que incluye el transporte escolar gratuito, el fomento a las escuelas deportivas, el arte barrial y la salud descentralizada. Hoy, esa visión llega a lugares que antes estaban fuera del radar estatal. Y lo hace con humanidad, con compromiso y con políticas concretas.
Porque en La Quiaca nadie queda atrás. Porque la periferia también es el centro.
