Adolfo Mazala, presidente de las comunidades del Este de Villazón, se reunió con el Intendente Dante Velázquez para avanzar en soluciones binacionales
La problemática ambiental que afecta a las comunidades rurales del este de Villazón por la contaminación del río internacional Sococha fue el eje central de una importante reunión entre Adolfo Mazala, representante social del sector boliviano, y el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez. El encuentro se realizó en el marco de una agenda común que ambas ciudades vienen desarrollando desde el pasado 24 de junio, cuando se celebró un evento binacional histórico impulsado por la Municipalidad de La Quiaca.
“Agradecemos la voluntad política del intendente Velázquez”, expresó Mazala. “Es importante que no solo se hagan reuniones, sino que haya compromisos reales y documentos que puedan mostrar avances en la lucha contra la contaminación de un río que compartimos y que afecta gravemente la salud y producción de nuestras comunidades”, agregó.
Un reclamo urgente y una promesa firme
Mazala representa a comunidades como Yanalpa, Sococha, Chosconti, San Pedro, San Marcos, Esquina Grande e Higueras, ubicadas sobre la cuenca del Socotcha. En estas localidades, el impacto de las aguas servidas provenientes de La Quiaca y Villazón es devastador. “La producción se ve arruinada, los manantiales tapados, el agua que beben nuestros animales y que en muchos casos las familias consumen directamente del río está contaminada. Es un problema de salud pública urgente”, remarcó.
El presidente comunal celebró la continuidad del trabajo entre ambas ciudades fronterizas, anunciando que la próxima reunión binacional será el 24 de septiembre en Villazón, convocada por el alcalde boliviano. “Vamos a llevar informes, registros y pruebas del daño que sufrimos. Queremos soluciones concretas”, adelantó.
Acciones en marcha desde La Quiaca
Por su parte, el intendente Dante Velázquez informó que ya mantuvo reuniones con la empresa Aguas de La Quiaca y que se están evaluando nuevas estrategias técnicas para mitigar la descarga de residuos líquidos al río. “La voluntad está. Queremos llegar con resultados a la reunión de septiembre y demostrar que no solo hablamos, sino que actuamos”, habría transmitido a Mazala.
En ese sentido, desde ambas gestiones se acordó que los próximos encuentros no serán meramente formales, sino espacios resolutivos con compromisos de acción, seguimiento ciudadano y participación de expertos técnicos. La presencia del Ministerio de Medio Ambiente de Bolivia, que ya realizó monitoreos previos, refuerza la dimensión institucional que está adquiriendo el conflicto.
Una causa que interpela a todos
La contaminación del Sococha no es solo una cuestión ambiental: atraviesa el derecho a la salud, la soberanía alimentaria, la convivencia binacional y la justicia intergeneracional. Como subrayó Mazala: “Este río no tiene pasaporte, y el daño que hoy recibe terminará afectando la vida de muchos si no se actúa a tiempo”.
La reunión fue cubierta por medios locales de La Quiaca y marca un precedente clave en la cooperación transfronteriza, con la esperanza de que los compromisos asumidos no queden solo en palabras. La expectativa crece de cara al próximo encuentro de septiembre, donde se espera que ambas ciudades presenten resultados concretos y delineen un plan integral de saneamiento ambiental.
