La casilla de información turística de La Quiaca comenzó tareas de refacción y mantenimiento luego de los daños ocasionados por las intensas lluvias y la fuerte caída de granizo de las últimas semanas. Ariel Llanos, director de Turismo y Cultura, explicó que la intervención busca garantizar seguridad para vecinos y turistas, al tiempo que el municipio ajusta detalles para recibir una mayor afluencia de visitantes durante Semana Santa y el próximo fin de semana largo.

La Quiaca, 31 de marzo del 2026 // La ciudad de La Quiaca avanza en trabajos de mantenimiento sobre su casilla de información turística, uno de los puntos clave de contacto para quienes llegan a la frontera jujeña en busca de paisajes, cultura y experiencias en la Puna. Según informó Ariel Llanos, director de Turismo y Cultura, la parte posterior de la oficina se vio afectada por el último temporal de lluvias y granizo, lo que provocó el desprendimiento de algunas lajas y obligó a intervenir de manera inmediata.
Llanos precisó que la obra se realiza en conjunto con el área de Obras Públicas, a cargo del ingeniero Chulquina, y que la prioridad fue eliminar el riesgo para las personas que circulan por el lugar. “Constituía un peligro para la gente que pasaba por la oficina y para los turistas y para los chicos que suelen jugar acá atrás en el césped”, señaló al explicar por qué se decidió retirar las lajas dañadas y avanzar con una refacción integral. También dejó abierta la posibilidad de que, además de la reparación, se evalúe una solución estética, incluso con algún mural o una propuesta artística para el sector intervenido.

Pero la noticia no se limita al mantenimiento del edificio. La casilla turística se prepara además para un movimiento importante de visitantes en la previa de Semana Santa. Llanos contó que, aun en temporada baja, se viene observando una afluencia superior a la esperada. Puso como ejemplo que en una sola jornada pasaron entre 10 y 15 turistas por la mañana, y luego un contingente de motoqueros procedentes de Buenos Aires, La Plata, Mendoza y Río Negro, totalizando cerca de 50 personas que se acercaron a consultar y en muchos casos decidieron quedarse en la ciudad.
Ese flujo, explicó, ya no responde únicamente al clásico tour de compras hacia Villazón. Si bien una parte de los visitantes consulta por el puente y por precios del lado boliviano, una mayoría llega preguntando qué hacer en La Quiaca, cómo recorrer la zona, dónde comprar artesanías, cómo llegar a Llaví y en qué estado se encuentra la Ruta 40. Para el área turística, ese dato es relevante porque indica un cambio de perfil en la movilidad: más turistas interesados en pernoctar, recorrer, comer y vivir la experiencia puneña.
El impacto también se siente en la economía local. Llanos remarcó que cuando los visitantes deciden quedarse, se benefician tanto los emprendimientos hoteleros como la economía popular: vendedores del mercado, puestos gastronómicos, artesanos y pequeños comercios. En ese sentido, destacó que muchos viajeros, al enterarse de las actividades de Semana Santa en la región, optan por sumar uno o dos días más de estadía para disfrutar de La Puna.
En paralelo, el municipio viene fortaleciendo la atención en la oficina. El director indicó que en los últimos años se trabajó intensamente en la formación del personal, con protocolos de recibimiento, orientación turística y respuesta ante emergencias. Esa capacitación fue clave para rendir satisfactoriamente exámenes de calidad turística a nivel nacional. Incluso reveló que recientemente tuvieron que activar un protocolo por el desmayo de un visitante, lo que volvió a poner sobre la mesa la importancia de contar con herramientas de primera asistencia y de advertir a quienes llegan desde zonas bajas sobre los efectos de la altura.
La casilla turística no solo ofrece información: también articula recomendaciones sobre gastronomía, rutas, compras y artesanías, y funciona como un verdadero nodo de orientación para el visitante. Según Llanos, muchos buscan stickers, imanes, tazas, remeras y productos de artesanos locales, mientras otros consultan por comida típica regional, especialmente tamales, humitas y empanadas. También crece el interés por la observación astronómica y el cielo puneño, un segmento que el municipio considera estratégico y que podría potenciarse con el futuro patio astronómico en la terraza del complejo cultural.
De esta manera, La Quiaca no solo repara un espacio afectado por el clima, sino que lo pone en valor en un momento clave. Con obras de mantenimiento, personal capacitado y una demanda turística en alza, la ciudad afina su dispositivo de recepción para un fin de semana largo que podría consolidar este cambio de dinámica: menos paso fugaz y más turistas con ganas de quedarse, recorrer y descubrir todo lo que ofrece la frontera norte de Jujuy.
