La atleta y formadora fue recibida por el intendente Dante Velázquez junto con su instructor, Ariel Corrillo, y parte de su equipo. Durante el encuentro compartió la distinción provincial, los resultados obtenidos en Santiago del Estero y el crecimiento de una disciplina que, con el acompañamiento municipal, contiene y forma a niños, jóvenes y adultos de la ciudad fronteriza.
La deportista quiaqueña Luciana Álvarez presentó oficialmente ante el intendente Dante Velázquez el Premio San Salvador 2026, distinción que recibió por su trayectoria, sus resultados deportivos y su trabajo como formadora dentro del taekwondo.
El encuentro se realizó alrededor de las 17 en el despacho del jefe comunal. Álvarez estuvo acompañada por su instructor, el profesor Ariel Corrillo, alumnos, compañeros y parte del equipo que representa a La Quiaca en diferentes competencias.
La reunión permitió que la deportista relatara de primera mano la experiencia vivida durante la entrega del reconocimiento provincial y compartiera los resultados obtenidos posteriormente en Santiago del Estero, donde la delegación quiaqueña logró subir al podio y regresar con medallas de oro en las modalidades de combate y formas.
“Estoy muy contenta por el recibimiento del intendente. Nos recibió para conocer y para que pudiéramos contarle de primera mano lo que fue nuestra experiencia”, expresó Luciana Álvarez.
Velázquez felicitó a la atleta, a su entrenador y al equipo, y los instó a continuar trabajando con la misma disciplina y perseverancia. El intendente destacó que cada reconocimiento individual también representa a La Quiaca y demuestra el potencial de los deportistas que se forman en la ciudad.
Un premio que representa a todo el taekwondo quiaqueño
La presentación del Premio San Salvador no fue solamente un acto protocolar. La distinción sintetiza años de entrenamiento, viajes, competencias, sacrificios familiares y un trabajo formativo que trasciende los resultados obtenidos sobre el área de combate.
Luciana Álvarez es atleta, instructora y referente de una disciplina que viene ampliando su presencia en diferentes sectores de La Quiaca. Su trayectoria demuestra que desde una ciudad fronteriza, alejada de los principales centros deportivos, también pueden construirse procesos competitivos de alto nivel.
Detrás de cada medalla existen dificultades económicas que deben ser superadas. Los viajes, inscripciones, alojamientos, indumentaria y equipamiento representan gastos importantes para los deportistas y sus familias. En muchas oportunidades, los equipos deben organizar rifas, ventas y otras actividades para financiar la participación en torneos.
En ese contexto, el acompañamiento del municipio adquiere una importancia concreta. No reemplaza el esfuerzo de los atletas, pero puede facilitar espacios, generar escuelas, organizar actividades y brindar un respaldo institucional para que la falta de recursos no termine expulsando del deporte a quienes tienen talento y voluntad.

El respaldo municipal al crecimiento de la disciplina
Luciana Álvarez resaltó el compromiso asumido por Dante Velázquez con el desarrollo del taekwondo. La deportista recordó una definición planteada por el intendente al comenzar el proceso de integración de la disciplina:
“El taekwondo no puede ser una isla; debemos integrarnos”.
A partir de esa mirada surgieron las escuelas municipales de taekwondo, distribuidas en distintos puntos de La Quiaca para ampliar el acceso de niños, adolescentes, mujeres y adultos.
El objetivo es que la práctica no quede limitada a un grupo competitivo, sino que se transforme en una política deportiva y social capaz de llegar a los barrios, descubrir nuevos talentos y ofrecer espacios de contención.
El respaldo municipal también tiene una proyección en infraestructura. Dentro de la planificación deportiva local se anunció que el taekwondo contará con un espacio específico mediante la construcción de un domo próximo a la cancha cubierta del Centro de Alto Rendimiento.
Esta infraestructura permitiría mejorar las condiciones de entrenamiento, recibir delegaciones y organizar competencias con mayor capacidad. También otorgaría estabilidad a una disciplina que hasta ahora creció principalmente gracias al esfuerzo de sus profesores, deportistas y familias.

Medallas de oro para La Quiaca
Luego de recibir el Premio San Salvador, Álvarez viajó junto con una delegación quiaqueña a la provincia de Santiago del Estero.
La participación dejó resultados destacados: la atleta consiguió medallas de oro en combate y formas, mientras que otros integrantes del equipo también lograron buenas actuaciones.
Los resultados confirmaron el crecimiento técnico del taekwondo local y la calidad del trabajo realizado durante los entrenamientos. Sin embargo, Luciana remarcó que el aprendizaje no debe medirse solamente por una medalla o una posición en el podio.
“Lo importante es todo el proceso de aprendizaje. No hay que pensar solamente en ganar, sino también en no rendirse y en buscar ser mejores personas”, sostuvo.
Su mensaje plantea una mirada integral del deporte. La competencia es una instancia importante, pero la verdadera formación aparece en la constancia, el respeto, el esfuerzo, la capacidad de superar una derrota y la voluntad de regresar al entrenamiento.

El reconocimiento a Ariel Corrillo
Durante el encuentro, Luciana Álvarez destacó especialmente la tarea de su instructor, el profesor Ariel Corrillo, a quien reconoció como una pieza central en su desarrollo personal y deportivo.
“Detrás de un deportista siempre hay alguien. Ariel es un gran entrenador: nos entrena, nos prepara, nos acompaña y nos lleva a competir. Gracias a él podemos seguir brillando como deportistas”, manifestó.
Corrillo cumple una doble función. Por un lado, prepara técnicamente a atletas que representan a La Quiaca en competencias provinciales y nacionales. Por otro, acompaña diariamente a niños y jóvenes que encuentran en la escuela de taekwondo un lugar de pertenencia, disciplina y orientación.
Su trabajo demuestra que los resultados deportivos no surgen de manera aislada. Una medalla necesita planificación, conocimientos, seguimiento y una relación de confianza entre el atleta y su entrenador.
También necesita una comunidad que acompañe: familias que sostengan los entrenamientos, instituciones que faciliten espacios y un Estado municipal que comprenda el valor social de invertir en deporte.
“Soy mamá, entreno y sigo compitiendo”
Uno de los mensajes más significativos de Luciana estuvo dirigido a las mujeres y, especialmente, a las madres que consideran que ya no tienen posibilidades de retomar una actividad física o perseguir un objetivo deportivo.
“Nunca es tarde para seguir luchando por los sueños. Soy mamá, entreno y sigo compitiendo”, afirmó.
Álvarez señaló que la maternidad no debe entenderse como el final de una carrera deportiva. Su propia experiencia demuestra que, con organización, acompañamiento y voluntad, una mujer puede recuperar su condición física, volver a entrenar y participar en competencias.
“Muchas veces una piensa que por ser mamá se terminó la parte competitiva, pero no es así. Se puede seguir. Quiero animar a todas las mamás a que se sumen y continúen luchando por sus sueños”, expresó.
El mensaje trasciende al taekwondo. Está dirigido a cualquier persona que haya postergado un proyecto por razones familiares, económicas, laborales o personales.
Exhibición nacional e internacional en la Casa de la Cultura
La agenda del taekwondo continuará durante el fin de semana del 15 y 16 de agosto, con una exhibición que se desarrollará en la Casa de la Cultura de La Quiaca.
Según anticipó Luciana Álvarez, participarán deportistas y delegaciones procedentes de diferentes puntos del país y de Bolivia.
Uno de los principales atractivos será la presentación de la selección nacional boliviana frente a una representación quiaqueña. La entrada será libre y gratuita, por lo que toda la comunidad podrá observar las modalidades de competencia y conocer el trabajo de las escuelas locales.
El encuentro también puede generar un impacto positivo más allá del deporte. La llegada de delegaciones, entrenadores y familiares produce movimiento en el transporte, la gastronomía, el comercio y otros servicios de la ciudad. De esta manera, una competencia deportiva puede convertirse también en una herramienta de integración fronteriza y dinamización económica.
Del reconocimiento individual a una política deportiva
El Premio San Salvador recibido por Luciana Álvarez reconoce una trayectoria personal, pero también obliga a observar el proceso colectivo que permitió su crecimiento.
Están presentes el trabajo de Ariel Corrillo, la perseverancia de los alumnos, el acompañamiento de las familias, las escuelas municipales y la decisión política de integrar al taekwondo dentro de la planificación deportiva de La Quiaca.
El desafío será transformar estos reconocimientos y resultados en una política sostenida, con infraestructura, equipamiento, formación de instructores y recursos para que las delegaciones puedan competir sin depender exclusivamente de rifas o aportes familiares.
La experiencia de Luciana demuestra que el talento existe y que los resultados pueden alcanzarse. La pregunta política es qué estructura construirá La Quiaca para que el próximo niño o la próxima madre que ingrese a una escuela municipal encuentre no solamente un lugar donde entrenar, sino también un camino real para representar a la ciudad, desarrollarse y cumplir sus sueños.
