“Esto daña el comercio exterior del sector, dado que toda relación exterior se basa en la previsibilidad, confianza y en la seguridad jurídica y regularidad de la cadena”, continuó asegurando.
En ese sentido, enumeró que “en vez de recomponer los ingresos de la sociedad y generar círculos virtuosos de consumo, genera menores ingresos de dólares; menores ingresos a los productores; y pérdidas de mercados”.
Apuntó que lo “más grave” es que se termina por “beneficiar a quienes dañan nuestra economía contrabandeando nuestros productos a vecinos países, para desde allí venderlos en condiciones mucho más ventajosas”.
“En definitiva, es otro incomprensible golpe más a las economías regionales en un país cada vez más unitario”, resumió al mostrar preocupación también por el temor de los productores respecto a una “suba en los derechos de exportación”.