En un contexto económico nacional adverso, donde los recursos escasean y la obra pública se desacelera, La Quiaca da una señal contracorriente: la gestión municipal, encabezada por el intendente Dante Velázquez, logra articular esfuerzos con el Gobierno de la Provincia para avanzar en mejoras estructurales esperadas durante años. El bacheo integral de la Ruta 5 ya está en marcha y, según adelantó el ingeniero Daniel Aramayo de Vialidad Provincial, también se pavimentarán calles de la ciudad.
Los trabajos, iniciados esta semana, son una respuesta concreta a demandas históricas de los vecinos. La Ruta 5, que conecta barrios clave y tiene un alto flujo vehicular, presentaba un deterioro significativo. “Comenzamos hoy y proyectamos terminar los sectores más críticos en tres días. El tramo completo hasta Yavi lo terminaremos en una semana más”, explicó Aramayo. El procedimiento, detalló, consiste en recuadrar y remover los sectores dañados, rellenarlos con material asfáltico y compactarlos, asegurando transitabilidad y mayor seguridad para los quiaqueños.
Lo más relevante de esta intervención es su carácter cooperativo y estratégico. Mientras Vialidad aporta los materiales y la supervisión técnica, el municipio pone a disposición la mano de obra, en un esfuerzo conjunto que responde a la escasez de fondos nacionales. “Agradecemos al municipio porque hoy nuestros cupos están cortados, y el fondo nacional también es mínimo. Sin esta sinergia, sería inviable”, sostuvo Aramayo.
Desde el municipio, Silvano Velázquez, funcionario del área de Desarrollo Social y referente clave en la coordinación territorial de las obras, subrayó la importancia del trabajo mancomunado: “Hace años que los vecinos de la Ruta 5 nos piden esto. Hoy, con recursos propios y con el apoyo provincial, damos respuesta. Esto no es solo bacheo: es recuperar el vínculo entre el Estado y la comunidad”.

Además, Velázquez anticipó que una vez finalizados los trabajos sobre Ruta 5, comenzará la intervención sobre calles internas de la ciudad, muchas de las cuales presentan un deterioro estructural que afecta la vida cotidiana. “Sabemos que a cualquier gobierno que asumiera le iba a tocar encarar esto. Ahora estamos haciéndolo posible. Solo pedimos paciencia, tolerancia y fe”, declaró.
Este avance se da en un contexto desafiante para las administraciones locales. “Ya no hay las inyecciones de recursos que antes venían desde Nación. Pero eso no puede ser excusa para frenar. Por el contrario, es un llamado a la creatividad, la coordinación y el compromiso”, agregó Silvano Velázquez.
Con un enfoque centrado en la presencia territorial, la planificación a partir de las demandas vecinales y el aprovechamiento de los recursos disponibles, la gestión de Dante Velázquez en La Quiaca consolida su perfil como una administración activa, realista y de cercanía. Obras como estas no solo mejoran el pavimento: reconstruyen la confianza pública y devuelven dignidad a barrios que llevaban demasiado tiempo esperando.
Mientras la política nacional sigue discutiendo diagnósticos, en La Quiaca las máquinas ya están en movimiento. La transformación no se grita: se ejecuta.
