La ciudad de La Quiaca se alista para vivir, una vez más, una de sus manifestaciones de fe más sentidas: el Vía Crucis del Sábado Santo, organizado por las hermanas mercedarias del Hogar del Sagrado Corazón junto a la comunidad local. No será un acto más dentro del calendario litúrgico: este año, el recorrido tiene un valor simbólico y espiritual especial, ya que se enmarca en los 50 años de presencia mercedaria en la ciudad y en el hogar de ancianos.
La hermana Pascuala Gerónimo, referente de la comunidad religiosa, expresó que este Vía Crucis no es solo una actividad devocional: es también un acto de amor redentor, de encuentro y de memoria colectiva. “No es una puesta en escena para el folclore. Es una forma de recordar aquello que nuestros abuelos vivieron y nos transmitieron, es revivir nuestra fe desde nuestras raíces”, remarcó.
La actividad se desarrollará el sábado 12 de abril desde las 10 de la mañana, con inicio en el Hogar de Ancianos. El recorrido, si bien breve en distancia —pasando por las calles Paraguay, Cabildo, Sarmiento y rodeando la plaza—, es profundo en contenido. Cada estación del camino hacia la cruz será asumida por distintas familias, instituciones, agrupaciones y doctrinas populares que aportan su espíritu, su historia y su identidad.
“Nos emociona ver cómo las doctrinas de Javi, Casti, Inticancha, Suripugio, Charhuamayó, Cholacor, El Cóndor, Sanzana y otras comunidades se suman con sus niños, sus danzas, su manera de vivir la fe. Son expresiones culturales que preservan el alma religiosa de nuestro pueblo”, afirmó Pascuala. La incorporación de la comunidad de Barrios como nueva estación suma también un gesto de renovación y participación barrial.
El Vía Crucis es también una oportunidad para promover el rol de los adultos mayores en la espiritualidad popular. “Ellos son los protagonistas. Caminamos con ellos, por ellos y para ellos. Esta actividad está pensada para que puedan participar, recordar, rezar y volver a emocionarse con su fe”, remarcó la hermana.
Cada una de las 15 estaciones será animada por familias y grupos comprometidos, desde la familia López, la Liga de Madres, la pastoral juvenil, hasta instituciones como el Hospital, la Municipalidad (con la participación de Silvano Velázquez, referente de Desarrollo Social), las docentes comunitarias y las propias hermanas mercedarias con todo el personal del Hogar.
El evento concluirá con un almuerzo comunitario, donde se servirá pollo al horno, arroz, papas, ensalada, sopa y postre. La organización invitó a quienes deseen colaborar con alimentos —especialmente pollos— a acercarlos al hogar. “La generosidad de los vecinos es siempre conmovedora”, afirmó Pascuala, quien agradeció también a quienes colaboran en la difusión.
En un mundo atravesado por la prisa, el descreimiento y la desconexión con lo espiritual, La Quiaca responde con una tradición viva, que entrelaza fe, memoria, cultura y comunidad. Un Vía Crucis que no solo revive el camino de Jesús hacia la cruz, sino también el camino de un pueblo que se reconoce en la fe compartida.
