En el corazón de La Quiaca, una estructura comienza a elevarse con la promesa de convertirse en un nuevo símbolo urbano, social y cultural: el futuro Centro Cultural Municipal avanza a paso firme, y según explicó el arquitecto Rubén López, responsable del área de Obras Públicas de la municipalidad, ya se encuentra en una etapa de definiciones estructurales clave, como el techado del ala central y los accesos inclusivos. La obra, impulsada por la gestión del intendente Dante Velázquez, representa mucho más que ladrillos y acero: es la construcción de un espacio para la identidad y el encuentro de todos los quiaqueños.
“Estamos ya colocando la membrana térmica y en cuestión de horas comenzará la instalación de las chapas”, detalló López. Este avance en la colocación de la cubierta responde al diseño de una obra moderna, con criterios de accesibilidad y confort climático, pensada para un uso intensivo y diverso. El espacio contará con un ala central amplia, dos laterales, y una rampa de acceso inclusivo, que reemplaza la antigua escalera del proyecto original y permitirá el ingreso cómodo a personas mayores o con movilidad reducida.
El proyecto fue corregido y potenciado desde lo técnico y lo funcional, apostando a una infraestructura que responda a las necesidades reales de la comunidad. “Con esta rampa, no solo garantizamos accesibilidad, sino que mejoramos el diseño y lo adaptamos a las nuevas demandas de inclusión”, explicó el arquitecto.
En una ciudad donde por años se reclamó un espacio cultural acorde a su historia, diversidad y dinámica social, esta obra adquiere un valor simbólico fundamental. Será un centro de actividades artísticas, formativas, culturales, comunitarias y recreativas, capaz de albergar desde talleres hasta exposiciones, obras de teatro, conferencias y ferias. En palabras de López, “es una obra que no solo transforma el paisaje urbano, sino también el alma de la ciudad”.
La obra se concreta en un contexto nacional complicado, donde los recortes y la parálisis de la inversión pública desde Nación obligan a las gestiones municipales y provinciales a optimizar recursos y articular esfuerzos. En este sentido, López destacó que el municipio mantiene un nivel sostenido de actividad en obra pública, como demuestra también la colaboración activa con Vialidad Provincial en tareas de bacheo y pavimentación sobre la avenida Navas y la avenida de la Madrid.
“La obra pública genera trabajo, dignidad y sentido de pertenencia”, sostuvo López, al referirse también a los equipos que, a pesar de algunos retrasos vinculados a paros o restricciones de recursos, mantienen el compromiso con cada proyecto. “Esta obra del Centro Cultural es una muestra de que cuando se quiere, se puede avanzar incluso con recursos limitados, pero con planificación, esfuerzo y una visión clara de futuro”.
La construcción del Centro Cultural de La Quiaca no solo es relevante por su infraestructura, sino por lo que simboliza para los vecinos: un espacio donde el arte, la memoria y la esperanza se encuentren. Donde se cuente la historia de un pueblo que supo resistir el olvido y construir, desde su frontera, una identidad propia y vibrante.
