Con ritmo, emoción y un profundo compromiso educativo, el municipio de La Quiaca desplegó esta semana una actividad cargada de contenido simbólico: la Banda de Música municipal, junto al área de Desarrollo Social, inició un recorrido por las escuelas de la ciudad como parte del programa “Abril Musical”, con el objetivo de reafirmar la identidad cultural de los niños y niñas quiaqueños y sembrar futuro desde el arte y la alegría.
La primera parada fue la Escuela N°463 “Jesús Olmedo”, ubicada en Ruta 5, donde los estudiantes fueron sorprendidos con una jornada que rompió la rutina escolar y encendió sonrisas. La banda, conocida por su calidez y profesionalismo, ofreció un repertorio que incluyó desde clásicos patrios hasta melodías alegres, generando un clima festivo que fue celebrado por docentes, directivos y sobre todo, por los chicos.
“El miércoles inició con una actividad a puro ritmo, rompiendo silencios, llevando emoción a los establecimientos”, explicó Silvano Velázquez, encargado del área de Desarrollo Social y uno de los impulsores de esta propuesta. “Queremos que los niños y niñas se familiaricen con los símbolos, con las canciones, que reconozcan en la música un canal de expresión y, sobre todo, que fortalezcan su identidad como argentinos del norte”.
El programa Abril Musical, impulsado por la gestión del intendente Dante Velázquez, tiene como meta no solo embellecer el calendario escolar, sino también proyectar a La Quiaca como un portal norte de la Argentina que pueda constituirse en puerta de expresión cultural internacional. La cultura, en esta mirada estratégica, no es solo memoria: es también desarrollo económico, turístico y educativo.

“Estamos convencidos de que la música forma parte del proceso de alfabetización, de integración, y de desarrollo emocional. Cuando la música entra al aula, entra la alegría, entra el entusiasmo, y eso mejora el aprendizaje”, destacó Silvano Velázquez. La jornada también incluyó pequeñas acciones solidarias: se compartió desayuno con los más pequeños y se entregaron elementos para acompañar la jornada escolar.
Más allá del componente lúdico, la propuesta tiene un fuerte anclaje pedagógico. La música se integra al trabajo curricular, promoviendo la lectoescritura y el fortalecimiento de los vínculos dentro del aula. “Es una pausa activa, pero con alma. Bailar, cantar, compartir… todo eso también educa”, señaló el funcionario, que anunció que la actividad se replicará en todos los niveles educativos, incluidos los del ejido municipal.

La Banda de Música municipal fue destacada por su compromiso y su capacidad para generar encuentros significativos. “Ellos dan el marco ideal. Con su arte, logran que un momento común se convierta en algo inolvidable. Les agradecemos profundamente”, expresó Velázquez con emoción.
Esta iniciativa se suma a una serie de políticas públicas que buscan acercar el Estado a las instituciones educativas no solo desde la infraestructura o los servicios, sino también desde la cultura, la identidad y el juego. “Cuando llegamos con una melodía, un gesto, un desayuno compartido, también estamos sembrando ciudadanía. Esas son las pequeñas grandes cosas que transforman”, concluyó.
