Una buena noticia para la inclusión y la esperanza en La Quiaca: el Centro Integral para Jóvenes y Adultos con Discapacidad “Papa Francisco”, presidido por Margarita Calisaya, anunció la incorporación de nuevos docentes designados oficialmente por el Ministerio de Educación. Esta conquista es fruto de una lucha sostenida por años y representa un paso fundamental para garantizar una educación con contención y calidad humana para una población históricamente postergada.
Docentes por vocación: un avance real en la contención educativa
La presidenta del Centro celebró la reciente designación de un profesor de Educación Física, quien ya comenzó a trabajar junto al equipo, sumándose a los cargos existentes en carpintería y repostería. “Esto no es sólo un número, es una señal de que estamos siendo escuchados. Después de años de lucha, hoy contamos con docentes que trabajan por vocación, no por ocasión. Ese compromiso se nota y transforma la vida de nuestros jóvenes”, sostuvo Calisaya.
Estas incorporaciones no solo fortalecen la estructura del centro, sino que dan respuesta a una necesidad concreta de la comunidad, permitiendo que el espacio funcione con actividades diversificadas, terapéuticas y formativas.
Un llamado urgente a las familias: inscribirse y defender el derecho a la inclusión
En un mensaje sentido, Margarita Calisaya invitó a todas las familias que tengan un pariente con discapacidad a acercarse al centro, inscribirse y ser parte activa de la institución. “Antes de la pandemia llegamos a tener 35 alumnos; hoy apenas tenemos 11. Necesitamos sumar más jóvenes para garantizar la continuidad del espacio. Aún hay muchas personas que sienten vergüenza o temor de sacar a sus hijos a la luz. Les decimos: no están solos. Este centro es un lugar de contención, de amor y de comunidad”, expresó.
El centro permanece abierto todo el año, y atiende de lunes a viernes de 9 a 12 y de 14 a 17 horas, en su sede ubicada en esquina Ejército del Norte y Cornelio Saavedra, frente a la Escuela Técnica. “Invitamos a que se acerquen, que hagan la prueba. Muchos padres aún no saben si sus hijos van a adaptarse. Hay que animarse, ver si les gusta. No se trata solo de aprender un oficio, sino de compartir con sus pares, de tener un lugar donde ser respetados”, agregó la referente.
La falta de personal de servicio: una deuda pendiente del Estado
A pesar de los avances, el Centro aún enfrenta graves dificultades por la falta de personal de servicio, un cargo que fue cubierto hasta 2023 mediante un plan de contingencia de bajo salario, y que hoy se encuentra completamente desfinanciado. “Desde octubre no tenemos personal asignado. Las chicas que antes trabajaban lo hacen ahora ad honorem, esperando una respuesta del gobierno. Es una situación dolorosa, no merecen trabajar sin cobrar. Hago un llamado a las autoridades con sensibilidad para que nos ayuden a resolver esto”, exigió Calisaya.
Una lucha que no puede terminar en el olvido
La presidenta del Centro Papa Francisco también recordó que la institución funciona bajo comodato, y que ese convenio vence el año próximo, por lo que la escasa matrícula pone en riesgo la continuidad del espacio. “Sería muy injusto que después de diez años de lucha este centro desaparezca. En Humahuaca y en Abra Pampa hay centros funcionando. ¿Por qué en La Quiaca no? Debemos defender el derecho de nuestros jóvenes con discapacidad, como defendemos cualquier otro derecho ciudadano”, sostuvo.
Frente a la realidad de una provincia en la que las escuelas comunes muchas veces no están preparadas para incluir a personas con ciertas discapacidades, este tipo de centros cumplen un rol vital. “Nos hablan de inclusión, pero ¿qué inclusión es esa si no nos apoyan? Aquí tenemos un espacio donde los chicos se sienten parte, donde hay docentes con sensibilidad y compromiso real. Esa es la verdadera inclusión”, remarcó.
Un mensaje de reflexión y coraje a la sociedad
“Este centro no es solo un edificio. Es un hogar de dignidad, una familia ampliada para quienes más lo necesitan. Si mañana nos falta un familiar, ellos deben saber a dónde ir, con quién contar. Por eso insisto: no tengamos vergüenza, no escondamos a nuestros jóvenes. Hagamos valer sus derechos”, concluyó Calisaya con emoción.
El Centro Integral Papa Francisco abre sus puertas todo el año, y hoy más que nunca necesita de la comunidad quiaqueña para sostener su misión. La invitación está hecha: acercarse, informarse, participar y construir una ciudad verdaderamente inclusiva.
