En el marco de los festejos por la Semana de los Jardines, los más pequeños de La Quiaca vivieron una jornada inolvidable de juegos, alegría y convivencia saludable. La actividad tuvo lugar en la cancha cubierta del CEAR (Centro de Alto Rendimiento), donde niños y niñas de distintas instituciones educativas participaron de actividades recreativas organizadas por el equipo de Educación Física, con el apoyo de docentes y estudiantes del profesorado.
Una jornada llena de movimiento y ternura
El profesor Gustavo Cabrera, referente de las actividades físicas del día, explicó que la jornada estuvo organizada por turnos. En esta oportunidad participaron los niños y niñas del turno mañana, mientras que el profesor Roque se encargará del turno tarde. Los protagonistas fueron alumnos de las salitas de 3, 4 y 5 años del JIN 1, provenientes de la Escuela Cholele, del Núcleo Educativo y de la Escuela N°113.
“Estamos cerrando esta mañana con la última rotación de juegos. Los chicos están felices, disfrutando a pleno, y eso es lo más importante para nosotros como docentes”, explicó Cabrera.

Los pequeños corrieron, saltaron, rieron y compartieron dinámicas preparadas especialmente para su edad y desarrollo. Cada actividad fue pensada con cariño y compromiso, destacando el rol de los docentes, pero también de los alumnos del profesorado de Educación Física, que acompañaron con gran entusiasmo toda la semana de celebraciones, no sólo en el CEAR, sino también en otras instituciones como el G-11 y el G-54.
Comida saludable y vínculo con las familias
Luego de las actividades físicas, los niños se dirigieron al camping contiguo, donde los esperaban con un refrigerio preparado por sus propios padres: comida saludable pensada para fortalecer hábitos nutritivos desde la infancia. “Los papás estuvieron todo el tiempo acompañando, aunque muchas veces les pedimos que esperen afuera para que los chicos puedan soltarse y disfrutar sin inhibiciones. Pero la colaboración ha sido total y muy valiosa”, señaló el profesor.
La jornada no solo permitió el disfrute pleno de los chicos, sino también el fortalecimiento de los lazos entre escuela y familia, tan esenciales en esta etapa formativa.
Una experiencia educativa y emocional
“Ver esas caritas llenas de alegría nos llena el alma. Esto es lo que da sentido a nuestra tarea docente. Ver a un niño disfrutar, jugar con libertad, compartir con sus compañeros… eso no tiene precio”, reflexionó Gustavo Cabrera, conmovido por el espíritu de la jornada.
Estas actividades no son solo un pasatiempo: representan una estrategia pedagógica integral, donde el juego es el vehículo para aprender, socializar y desarrollarse emocionalmente. Y en tiempos de tecnología y aislamiento, recuperar el valor del juego corporal, colectivo y al aire libre es también una forma de resistencia cultural y educativa.
Un cierre con esperanza y compromiso
La Semana de los Jardines continúa en distintas instituciones educativas de La Quiaca con distintas actividades. Pero el espíritu es el mismo: celebrar la infancia con ternura, cuidado, creatividad y compromiso.
Desde la dirección de Educación, los equipos docentes, las familias y los mismos alumnos, esta semana se ha convertido en una verdadera fiesta de la niñez. Una fiesta que recuerda a toda la comunidad que la educación comienza con el juego, se fortalece con el afecto y se sostiene con el compromiso de todos.
