La Asociación de Estibadores de La Quiaca inició un nuevo capítulo con el compromiso del Ejecutivo Municipal. El presidente Primitivo Gutiérrez y su equipo fueron recibidos por el intendente Dante Velázquez en una audiencia abierta que deja expectativas positivas para el sector laboral.
La jornada del 7 de julio fue el marco de un encuentro crucial para los trabajadores estibadores de La Quiaca. El flamante presidente de la Asociación de Estibadores, Primitivo Gutiérrez, encabezó la comitiva que asistió a una reunión con el intendente Dante Velázquez, en el marco de las audiencias institucionales habilitadas por el Ejecutivo local. La cita no fue meramente protocolar: se trató de un espacio de escucha, planteo de problemáticas y expectativas concretas de solución.
“Vinimos con inquietudes que tienen que ver con nuestras condiciones laborales, y el intendente nos atendió como corresponde”, explicó Gutiérrez luego del diálogo, al que también asistió el secretario de la nueva comisión. El presidente destacó el gesto institucional del mandatario quiaqueño: “Nos sentimos bien. El intendente es nuestro representante y está para atender al pueblo. Nos dio explicaciones claras, mostró preocupación por nuestra situación y se comprometió a darnos respuestas favorables”.
La Asociación de Estibadores, que atraviesa un proceso de renovación de autoridades y fortalecimiento institucional, encara este diálogo con el municipio como una oportunidad de recomposición del vínculo entre el Estado local y un sector históricamente postergado. “Venimos de la mano de la nueva comisión, con muchas ganas de trabajar y de lograr condiciones justas para los compañeros”, subrayó Gutiérrez.
El intendente Velázquez, por su parte, ratificó su decisión de mantener abiertas las puertas del despacho municipal para organizaciones sociales, sindicatos y vecinos, con el objetivo de construir un gobierno de cercanía. La semana entrante podría ser clave, ya que se espera una respuesta oficial del municipio a los planteos realizados por la Asociación de Estibadores.
En un contexto social donde el diálogo genuino entre las instituciones y el pueblo es cada vez más escaso, la ciudad fronteriza ofrece un ejemplo de gobernabilidad democrática: escuchar, atender y trabajar en soluciones. Para los estibadores de La Quiaca, la esperanza ya no es un discurso, sino un proceso que acaba de comenzar.
