En pleno 9 de julio, mientras el país celebra la independencia nacional, La Quiaca conmemora con orgullo otro hito profundamente arraigado en su identidad cultural y educativa: los 110 años de vida de la Biblioteca Popular Sarmiento, una de las instituciones más emblemáticas de la frontera norte.
Un templo de conocimiento en el corazón de la ciudad
Fundada en 1914, en tiempos donde el acceso a la información dependía de la letra impresa y el compromiso comunitario, la Biblioteca Popular Sarmiento se convirtió en un espacio vital para generaciones de estudiantes, docentes, autodidactas y lectores. En una ciudad donde no existían aún ni radio ni televisión, y mucho menos internet, esta biblioteca fue más que un edificio: fue una escuela paralela, una red de contención y un refugio para la curiosidad.
Así lo expresó el profesor Mario Fidel Tolaba, referente histórico y formador de muchas camadas de educadores en La Quiaca:
“La biblioteca era un lugar predilecto, muy visitado por estudiantes y docentes. Íbamos a leer enciclopedias, libros de historia, geografía, biología. Nos llenábamos de información y también de sentido comunitario. Muchos aprendimos a amar el conocimiento en esas salas.”
Un espacio para reactivar y proteger
Hoy, la Biblioteca Sarmiento enfrenta el desafío de recuperar su personería jurídica y reactivar su funcionamiento pleno. Una comisión regularizadora trabaja incansablemente para que esta casa del saber vuelva a contar con todos los beneficios que otorga la Biblioteca Nacional. Tolaba recuerda que este trabajo también depende del acompañamiento ciudadano:
“La comunidad puede ayudar con algo simple: haciéndose socio con una pequeña cuota mensual. Es un acto mínimo con un valor inmenso, que garantiza que esta institución siga en pie y modernice su servicio.”
De la nostalgia a la acción
En tiempos donde las redes sociales y el consumo rápido de información fragmentan el pensamiento crítico, revivir el espíritu de la biblioteca es más urgente que nunca. No se trata solo de conservar libros, sino de rescatar un modo de encuentro, de lectura compartida, de reflexión profunda.
“No olvidemos que este espacio forjó parte de la historia educativa de La Quiaca. Es un lugar donde se gestó conocimiento y ciudadanía. Invito a padres y madres a llevar a sus hijos, a recorrer juntos esos estantes que todavía están llenos de vida.”
Una conquista cultural desde el norte profundo
En sus 110 años, la Biblioteca Sarmiento no es solo memoria: es presente y posibilidad. Es la prueba de que aún en el rincón más alejado del país, puede levantarse una trinchera para el pensamiento, la inclusión y la esperanza. Desde la Quiaca, la biblioteca sigue diciendo “presente”, como lo ha hecho por más de un siglo.